jueves, 22 de septiembre de 2016

LA PALOMA Y EL CORTEJO

                               La calma del encinar
                               LA PALOMA Y EL CORTEJO
                                                                        Tomás Martín Tamayo
                                                                         tomasmartintamayo@gmail.com
                                                                         Blog Cuentos del Día a Día


Como tantas veces hemos visto en las viejas películas del oeste, los componentes de la banda caminan agrupados por la polvorienta calle principal, dueños de la situación,  seguros, siguiendo a los jefes, que van un paso por delante. Apenas bracean, llevan las manos a la altura de las pistolas, sus dedos crispados, miran y se sienten mirados, confiados como están en que nadie osará interponerse en su marcha triunfal. La gente observa temerosa tras los visillos, el barbero ha bajado la persiana, en el saloon las prostitutas se han refugiado en la planta alta, una madre tapa la boca al niño que llora, los perros han dejado de ladrar, un coyote aúlla en la lejanía, mientras que el viento arrastra bolas de espino y el cóndor, amparado en las alturas, planea sobre la escena… Pues igual o parecido,  antes en Barcelona y esta semana en Madrid, Homs y Más, seguidos en formación por el elenco de secundarios del separatismo catalán, hacían su paseíllo de gloria hacia la sede del Tribunal Supremo. Desafiante, Homs sonríe, saboreando su momento de gloria, Mas fruncido el entrecejo, adelantando su poderosa mandíbula de rompehuesos,  Oriol Junqueras traba la mirada…

Los mismos que acuden solícitos al Tribunal Constitucional, buscando amparo cuando les conviene, lo equiparan al Supremo “por estar al servicio del PP” y adelantan que lo que se va a escenificar allí dentro no es más que “un juicio político que ya tiene la sentencia dictada”. La Constitución, el Tribunal Constitucional y el Supremo valen cuando les vale. Por la Constitución tienen la autonomía desde la que desprecian a la Constitución, el Constitucional es bueno si cuestiona decisiones del Gobierno y les da la razón, el Supremo sirve para gozar de un aforamiento como diputados españoles… Admirable.  ¡Que güevos tiene esta gente!
Ya viene el cortejo, ya viene el cortejo, a la estética cinematográfica de la marcha solo le falta el coyote que aúlle, porque al cóndor lo ha sustituido una paloma, que se atreve a cagar sobre la pechera de la Munté al entrar en la sede. ¡Conspiración judeo masónica! ¿Una paloma? Alguien dijo por lo bajini que podía ser el Espíritu Santo… ¡Ay, cuánta maldad! Estos, que arroparon a Otegui en el Parlamento catalán como al “Mandela vasco”, superan su propia inestabilidad institucional y aseguran que no hicieron nada diferente a los que les pidió Cataluña. ¡Cataluña por testigo, qué gracia! Todo lo hacen por Cataluña, el mismo afán que el Dioni, que ejerció su derecho de autodeterminación y se llevó el furgón cargado de pasta para achicarles el peso a los ricos. Lo han repetido tantas veces que ya es oficial que se les persigue por sacar una urnitas a la calle y no por los delitos de desobediencia, prevaricación y uso fraudulento del erario público.

Pero ellos saben y conocen el recorrido de la marcha triunfal con la que están atosigando a los catalanes, para que todos vean que es Cataluña la inculpada, la que entra indefensa en el Tribunal Supremo y hasta la que soporta la cagada de la paloma. Ninguno irá a la cárcel, saben que como mal mayor no pasarán de una inhabilitación que los hará héroes de por vida y que con el tiempo, todos se olvidarán de la paloma, que fue la única heroína.
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