sábado, 28 de diciembre de 2013

¿NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS DECIDIMOS?

         La calma del encinar
         ¿NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS DECIDIMOS?
                                                                   Tomás Martín Tamayo
                                                                   tomasmartintamayo@gmail.com


Ignoro la regulación que sobre el aborto inducido tienen en Francia, Alemania, Inglaterra, Italia, Portugal…, pero, por lo que nos gritan, parece que en Europa mantienen una legislación más permisiva que la recientemente aprobada por el Gobierno del PP, que restringe considerablemente la Ley de 2010 que, entre otros supuestos, admitía la interrupción voluntaria del embarazo durante las primeras 14 semanas, ampliables a 22 en algunos casos. Se dice también que la legislación derogada era una de la más “progresistas” del mundo (a una alta responsable política le he oído decir “del mundo mundial”) y que la que ordenará el proceso a partir de ahora está entre las más “retrógradas”, porque hace buena incluso la de 1986. Sobre los conceptos de progresismo y modernidad no voy a opinar, porque eso supondría entrar en una dialéctica que no nos llevaría a parte alguna y porque, en mi caso concreto, me encuentro en las antípodas de algunos/as progresistos/as que tienen la modernidad en el esfínter anal.

Es preferible ignorar esas patochadas de “el bombo es mío” o “nosotras parimos, nosotras decidimos”, porque el padre, salvo desconocimiento, inhibición o irresponsabilidad, también está involucrado en el “bombo” y pretender excluirlo es aberrante por injusto. Alguno acabaría argumentando “yo conduzco, yo decido”. Estas frases estereotipadas, a las que algunas se aferran como único razonamiento, desvirtúan el debate de fondo, en favor de regüeldos que entran más en el terreno de las vísceras que del análisis sereno, sobre una cuestión que afecta mucho a la mujer embarazada y con problemas devenidos del propio embarazo. No creo que ninguna embarazada se someta a un aborto por capricho y es verdad que con la legislación actual la interrupción voluntaria, con garantías quirúrgicas, queda limitada a las embarazadas con poder adquisitivo para poder trasladarse a un país en el que le practiquen un aborto inducido sin riesgos. También es verdad que esta ley no va a impedir que en España se siga abortando fuera de los supuestos admitidos y, es evidente, que la clandestinidad es un retroceso clamoroso, porque algunas se verán abocadas a ponerse en manos inexpertas, volviendo a los guetos insalubres y de tapadillo, con alto riesgo para sus vidas.

Pero, reconocido lo anterior, tal vez sea muy moderno, pero nada progresista, admitir, como hasta ahora, la interrupción  voluntaria hasta las 14 semanas (ampliables a 22), aún tratándose de menores de 16 años y sin mediar consentimiento ni supervisión de los padres. Es lamentable que en un tema tan sensible nuestros políticos no hayan encontrado el fiel de la balanza, porque pretender imponer un criterio cerrado desde la minoría indica poco respeto e imponer la mayoría no evidencia más razón ni más fuerza argumental. Ni siquiera entre los que, como es mi caso, nos hemos posicionado y nos posicionamos claramente contra el aborto. No voy a recrearme en lo que supone interrumpir un embarazo a las 14 semanas, en las que el feto está perfectamente conformado, corazón, hígado, riñones, cabeza, tronco, extremidades… Tampoco en los procedimientos de desmembración que se siguen para extraerlo. Existen soportes audiovisuales al alcance del que quiera informarse, lejos del interesado griterío de la feria.


 Después de oír muchos exabruptos y descalificaciones, apenas he podido escuchar algún razonamiento nuevo, por lo que sigo manteniendo mi postura contraria al aborto, aún a riesgo de resultar carca y retrógrado. Gallardón no goza de mi simpatía ni de mi confianza desde hace muchísimos años, pero esta ley de interrupción del embarazo, en general, me parece bastante más equilibrada que la de Zapatero/Bibiana Aydo… Sí, ya sé, me van a llover chuzos. Tamayo al paredón.

sábado, 21 de diciembre de 2013

ATADO Y BIEN ATADO

                               Cuentos del día a día
                               ATADO Y BIEN ATADO
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com



Ante los “sobresueldos”, los trinques de todo color y la corrupción asentada y evidentemente tolerada, un amigo me interroga: ¿Y para qué está el Tribunal de Cuentas del Reino? Se queda boquiabierto cuando le explico que al final del camino esa es una institución “tapadera”, que sirve para justificar lo que en teoría debería perseguir. Tampoco sabía que los integrantes de ese “tribunal”, los del Consejo General del Poder Judicial y los del Tribunal Constitucional, es decir, la cúpula del poder Judicial,  obedecen a un reparto de conveniencia entre los partidos políticos. Y por ignorar ignoraba que el Fiscal General es nombrado por el Gobierno de turno y que todos los fiscales, incluso los más pequeñitos, son sus subordinados, con lo que todo queda en manos de los partidos políticos y de ahí la absoluta impunidad con la que se han movido y se mueven. Y por si queda algún cabo suelto, el Gobierno se reserva la potestad del indulto,  una antigualla reducto del pasado, que data de 1870.

 No sé si Franco finalmente lo dejó todo “atado y bien atado”, aunque es evidente que los pilares esenciales que levantó, e incluso los que designó, siguen siendo base del edificio, 38 años después de su muerte. Con la perspectiva que da el tiempo, bien parece que la propia Constitución que nos dimos como garantía de la ruptura con el pasado, ha servido para perpetuarlo, porque más allá de las formas y los gestos, esta democracia vertical apenas supera el test más liviano. Aparentemente la transición fue como un puente entre una dictadura decadente y una democracia cogida con alfileres, que, pensábamos ingenuamente, iría fortaleciéndose con el tiempo, pero no ha sido así y es el tiempo el que ha dejado en evidencia el abismo entre una democracia de verdad y esta partitocracia que nos está asfixiando y llamando a rebato a muchos nostálgicos, que estaban adormecidos pero que empiezan a ver una oportunidad.

En teoría podemos argumentar que los tres pilares que consagran el sistema democrático, legislativo, ejecutivo y judicial, funcionan con independencia y garantizan la solvencia de España como país ajeno a los sesgos dictatoriales del pasado, pero la realidad evidencia que el reduccionismo lo deja todo en manos de muy pocos y que los partidos políticos se han autoblindado, hoy por ti y mañana por mí, para mantenerse al margen de las reglas que imponen a los demás. Así se explica el desprestigio generalizado de todos los estamentos que apuntalan el sistema, jefatura del Estado, Gobierno, partidos, sindicatos, justicia… y ahora ya ha saltado la aluminosis a un edificio tan sensible como la Hacienda pública, que se ha demostrado carcomida, intervenida y sometida como todos los demás.


 ¿Era esto lo que queríamos? En todo caso es esto lo que tenemos, porque en el fondo y cada día más en las formas, salvando chorradas teatrales de gritos y gestos contra Franco, cada día parece más evidente de que cuando sentenció aquello de “lo dejo todo atado y bien atado” no tenía un subidón de optimismo. Lo que hay que bajar no son estatuas ni nombres en el callejero de cada pueblo, y lo que tenemos que cerrar no es la abadía del Valle de los Caídos, sino las reminiscencias de un pasado que sigue presente, atado y bien atado. Ya toca.

sábado, 14 de diciembre de 2013

CON PERMISO DE USTEDES

                                    La calma del encinar
                                        CON PERMISO DE USTEDES
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo gemail.com
                                                    
Afortunadamente quedan medios de comunicación que, sin renunciar a su linea editorial, van a su paso, sin dar bandazos ni pretender la plusmarca de las simpatías universales. Ahora no voy a señalar expresamente a ninguno, más tarde sí, pero estoy seguro de que cualquier lector medianamente informado podrá poner nombres y visualizar cabeceras. Después de muchos años los lectores hemos aprendido a separar el trigo de la paja y hemos visto cómo los que ayer apostaban de modo furibundo por opciones concretas, han cambiado y hoy siguen siendo furibundos, pero desde trincheras de conveniencia. Son medios que se ofertan en el mercado y eso lo detecta el lector y tiene consecuencias inmediatas, porque los que se ponen al servicio de algo que no sea la información pura y dura, en cada subasta valen menos y llega un momento en el que no encuentran a quien puje por ellos, porque han perdido todo su valor.

Y ahora sí voy a dar un nombre: HOY. HOY no es un periódico simpático a ningún sector, a ningún credo y a ninguna opción política, porque nadie lo considera como un medio  afín o “de la casa”, y porque el día a día demuestra que si la noticia surge se verá en sus páginas, guste o no guste, para bien o para mal y pese a quien pese. Así fue, así es y... aquí me paro porque yo no me adentro por los vericuetos del futuro. Lo que en ocasiones deberíamos preguntarnos no es por qué una noticia importante sale en un medio, sino por qué la silencian los demás. O por qué HOY permanece, con su linea y sus colaboradores, pese a los requerimientos de los caciques de todo signo y condición, que siempre andan pidiendo cabezas. Los medios de comunicación que surgen al arrullo de opciones concretas tienen la ventaja de gozar del apoyo de esos sectores, aunque consigan al mismo tiempo la animadversión de los opuestos, pero los que salen a la pista para ejecutar el triple salto mortal, sin red protectora, se sobreexponen a la inclemencia de la soledad, porque ni unos ni otros los consideran “cercanos” y, a la vez, todos lo sienten “enemigos”, sabedores de que si llega el caso ocuparán sus páginas y no siempre para poner a sus pies pétalos de rosa.

¿Por qué esta divagación ahora? Pues porque la variopinta sociedad pacense, que es un reflejo muy cercano de la extremeña, anda estos días desconcertada con las noticias que reiteradamente se publican en HOY sobre las conexiones de la Gürtel con el PP extremeño, mientras que otros medios silban y se ponen de perfil. Extremadura vibra poco y se estremece menos, somos una comunidad somnolienta y resignada, que a duras penas sale del sesteo, pero HOY sigue ofertando la información, al margen del eco que se le preste o de la sordina que se le ponga. Y al margen del riesgo de despertar filias o fobias. Yo creo que en HOY saben que cuando los poderosos se hayan ido y otros poderosos ocupen su lugar, el periódico va a seguir siendo el mismo  y sirviendo al interés de sus únicos señores: los lectores. De ahí su credibilidad.


Los de derecha lo sitúan en las cercanías de la izquierda, pero los de izquierda lo ubican en la derecha y los del centro saben que allí ni está ni se le espera. Me viene a la memoria “El maestro”, la canción de Patxi Andión: “El cura cree que es ateo, el alcalde comunista y el cabo jefe del puesto piensa que es un anarquista”. Por HOY han pasado muchos directores y centenares de profesionales, pero no ha cambiado de signo ni de trinchera y eso, tan aparentemente simple, lo hace singular y referente de la información en Extremadura. Y la criatura, que se mantiene de buen ver, va camino del centenario. ¿Dónde estarán los primeros necios que quisieron manipularlo?

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL CHOCOLATE NO ENGORDA

                      

La calma del encinar
                      EL CHOCOLATE NO ENGORDA
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com

Los medios de comunicación, casi a la desesperada, intentan ofrecer algo positivo en medio del maremágnum de malas noticias que tienen que trasportar a diario, pero como no abundan ni son fáciles, cada vez que salta una fruslería de media sonrisa se aferran a ella, para darnos un respiro en medio de tanto despropósito. Recientemente el protagonista ha vuelto a ser el chocolate, porque resulta que un grupo de científicos de la Universidad de Granada ha llegado a la misma conclusión de Hernán Cortés, que en una de sus cartas a Carlos I, le aseguraba haber probado una bebida indígena, a la que llamaban xocolatl, que aportaba vigor, no engordaba y daba a los soldados fuerza para soportar trabajos duros y todo un día de marcha. Supongo que lo de unir en la misma frase los vocablos “marcha” y “chocolate”, fue sin intención premonitoria, pero, a lo que íbamos, los profesores granadinos también han comprobado que el chocolate no engorda.

Pues estupendo, un sabroso notición que, aunque solo sea para incordiar, merece matizarse. Pongamos en un recipiente un puñado generoso de bayas de cacao refinado y añadámosle a la pasta leche, azúcar, miel, manteca, especias, frutos secos o confitados, licores… ¡Ya tenemos un exquisito bombón! El xocolatl o el chocolate no engorda pero el azúcar, la leche, la miel o la manteca no dejan de ser lo que son porque se mezclen con las bayas del cacao. El agua tampoco engorda, pero si se mezcla con harinas, grasas y azúcares podemos llegar a la conclusión de que es fatal para el colesterol. ¿Engorda la lechuga? Pues claro que no y no se necesitan muchos estudios científicos para llegar a esa conclusión, pero ¿quién se come una lechuga? Los condimentos mínimos para una ensalada sencillita son la sal, el vinagre y el aceite, que engorda mucho, aunque nos quieran vender que si es de oliva la cosa se atenúa.

Contra el azúcar refinado surgió una campaña feroz porque engordaba muchísimo, tanto que acabó poniéndonos a todos en manos de los edulcorantes artificiales, pero después vino la ofensiva de las multinacionales azucareras, que nos descubrieron que, fruto de concienzudos estudios científicos, se había descubierto que los edulcorantes producen cáncer. ¿Era verdad? Parece que sí, pero no nos leyeron la letra pequeña del estudio, que decía que era necesario ingerir una media de dos kilos de sacarina al día durante diez años para que el cáncer hiciera acto de presencia. ¿Conocemos a alguien que ingiera dos kilos de sacarina al día y durante diez años? Pues eso. Son las medias verdades que se propagan con intereses comerciales y que curiosamente todo es fruto de “rigurosos estudios científicos” elaborados en alguna universidad, que casi siempre suele ser la de Massachusetts, aunque en el caso del chocolate nos cae algo más cerca porque el descubrimiento lo han hecho en la Universidad de Granada. Calvos han debido quedarse.


Pronto descubrirán que el cine no engorda y nos lo venderán como un descubrimiento maravilloso, por supuesto de la Universidad de Massachusetts. ¿Engorda ir al cine? Ver una película no engorda, pero si la vemos con un bol de palomitas, cocas, chuches y garrapiñados diversos, del cine salimos pesando medio kilo más. Y para acabar un chiste malo: ¿El  turrón engorda? ¡Nada, nada, en absoluto, el turrón no engorda! Engorda el que se lo come. Yatá.

sábado, 30 de noviembre de 2013

JARRONES CHINOS

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                             La calma del encinar
                             JARRONES CHINOS
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com

En EE.UU los expresidentes pasan a ser ex  con todas las consecuencias y sin ningún complejo. Dejan la presidencia y asumen su condición de “pasado” con toda naturalidad, quedando en una reserva activa a disposición del nuevo presidente. Es frecuente que expresidentes demócratas y republicanos se conviertan en embajadores excepcionales, interviniendo en asuntos exteriores y contando con el apoyo y la confianza del gobierno, al margen de cual sea su signo. Gozan de un estatus especial que les permite vivir dignamente, pero en absoluta exclusividad no pueden recibir prebenda de ningún tipo, participar en actividades empresariales, ni colocarse en empresas que habían crecido a su amparo. Es decir, ejercen de ex puro y duro y no hay para ellos ningún cargo institucional en el que poder sentarse para contar las estrellas. En España hemos cogido el modelo norteamericano, pero para darle la vuelta y hacer exactamente lo contrario. Aquí todo es hacer caja.

Como bien lo definió Felipe González, los expresidentes son jarrones chinos con los que no se cuenta, apenas sirven para ornamentar y estorban en todas partes. No tienen cometido alguno, pero sí una renta vitalicia que les permite el sesteo el resto de sus días, compatible con otra canonjía muy bien remunerada en el Consejo de Estado. Su condición de ex no les impide asesorar a multinacionales o empresas que,  qué casualidad, recibieron un fuerte impulso durante el mandato del ahora “reasignado”. La legislación actual no impide que los expresidentes puedan ocupar cargos diversos en empresas privadas, como es el caso, absolutamente vergonzante, de José María Aznar y Felipe González, y seguir recibiendo el salario público que le pagamos por su condición de expresidentes. ¡Más que jarrones chinos, son huchas insaciables!

Aznar recibe  200.000 euros anuales como asesor externo de la cúpula directiva de Endesa y otros 180.000 euros como consejero de Rupert Murdoch, al margen de los 600.000 euros que le ha pagado Planeta por sus memorias, lo que no es criticable. Felipe González, el líder obrerista por los coj…, 150.000 de Gas Natural y otros 150.000 euros como asesor del magnate Carlos Slim, pero ninguno de los dos ha renunciado a los 90.000 euros que se levantan por haber sido presidentes del Gobierno. ¿Y Zapatero? ZP, pobrecito él, sólo cobra los 90.000 como expresidente y otros 90.000 como vocal permanente del Consejo de Estado, además de importantes cantidades para mantener “su oficina”, coches… No está mal para alguien que, al margen de la política, no ha cotizado ni media hora a la Seguridad Social.

Es verdad que “los jarrones chinos” no contravienen el régimen de incompatibilidades, arbitrado por ellos mismos, pero resulta llamativo que ante una crisis generalizada, los ex se pongan al servicio del gran capital y de empresas, privadas, sí, pero previamente privatizadas. Los fichajes de González y Aznar tienen mucho que ver con las negociaciones y privatizaciones que se llevaron a cabo durante sus mandatos con sectores estratégicos, lo que no deja de ser llamativo. Y ya me dirán si no resulta esperpéntico que ellos no sean incompatibles con ningún tipo de actividad y a un médico que quiere mantener su consulta privada se le restrinja drásticamente su salario oficial.

Y la cosa no acaba con los ex presidentes del Gobierno, porque también están los ministros, subsecretarios, directores generales… Y expresidentes autonómicos, como Ibarra, que con una jubilación de platino sigue manteniendo parte de sus prebendas, aunque presume de ser de los menos favorecidos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Y ASÍ TODO EL RATO

                                       La calma del encinar
                                    Y ASÍ TODO EL RATO
                                                                       Tomás Martín Tamayo
                                                                       tomasmartintamayo@gmail.com



El mismo chiste, aunque nos lo cuenten de forma diferente, acaba aburriendo y si la segunda o tercera vez todavía nos queda la sonrisa de cortesía, la insistencia se hace cansina e insoportable. Pues con las noticias, las propuestas o las ocurrencias políticas ocurre algo parecido, porque nos pueden vender humo, unas veces blanco, otras negro, amarillo, verde o lila, pero al final es humo y acaba ahumando. Y asqueando. Este principio de Perogrullo, que si hubiera una facultad de comunicación política se exigiría incluso antes de formalizar la matricula de ingreso, parece ignorarlo el aparato de propaganda, la consejería de Ocurrencias, de la Junta de Extremadura, que lleva casi tres años vendiendo globitos de colores. Ahora los rosas, ahora los verdes, hoy tocan amarillos… Son muchos, pero todos procesionan el mismo santo y al final es el mago del “nada por aquí, nada por allá” que se trajo Monago para que le llenara las alforjas de morillas vacías, el que decide, presentando, preferentemente en inglés, la última parida en bandeja de plata. Y así todo el rato.
 

No voy a perder el tiempo entrando en Internet para buscar las páginas que ocupan algunas propuestas inviables, auténticas chorradas desde su concepción, que después de un recorrido generoso de portada en portada, quedan en nada. ¡Qué santa paciencia la de los periodistas! Tonterías, más bien tonteridas, que se dicen para ocupar un espacio, pero que concluyen en un pufff grande, como la ventosidad de una vaca. En la Junta de Extremadura siempre funcionó el redoble de tambor, “romper cristales” para llamar la atención y sorprender al personal. Arte viejo como el hilo negro, que domina cualquier feriante si quiere que a su chiringuito se acerque alguien en medio del vocerío del recinto. “¡Oiga, oiga, oiga!”, gritaba un conocido tombolero en la feria de Badajoz, girando a tope la rueda del volumen. Pues lo mismo, pero sin gracia.

Esta misma semana hemos visto como tres de las morcillas que Monago vendió “urbi et orbi” como fruto de su irredento talante de verso suelto, barón rojo y ocurrente estadista, después de marear a media España con la cantinela, han quedado en nada, porque nada eran y nada se pretendía, salvo enredar y pasar el rato enseñando careto. ¡Joder, si tuviera el tío la cara de Alain Delon! La primera en la frente, modificar la ley electoral para hacer los ajustes de conveniencia con sus socios de IU. Después de explicarlo hasta por el lenguaje de signos, pues resulta que para hacer esos cambios necesita una mayoría que no tiene, o lo que es lo mismo, nasti de plasti. Pero eso ya lo sabían los goebbelianos de tienda cien y para mantener el pulso sacaron otra parida de la factoría: rebajar el número de diputados. ¿Y con permiso de quién? De nadie, así es que soltaron la palomita y antes de que volviera al nido ya estaban vendiendo otra morcilla de aire: reducir el porcentaje para acceder al reparto de escaños… ¿Y? Nada, lo mismo.


En el siguiente paso en este deambular hacia parte alguna,  Monago anuncia las listas abiertas, que resulta que tampoco porque son competencia del Estado. “Bueno, pues ahora voy y limito el mandato de los presidentes”, debió decirse. ¿Ahora sí? Pues tampoco, porque hay que modificar el Estatuto de Autonomía... Y así todo el rato.

sábado, 16 de noviembre de 2013

UN CUBO DE PROBLEMAS

                                   La calma del encinar
                            UN CUBO DE PROBLEMAS
                                                                       Tomás Martín Tamayo
                                                                       tomasmartintamayo@gmail.com


El emperador Vespasiano tuvo que ordenar el desalojo de 200 villas para poder construir el Coliseo romano, una obra monumental que nunca gozó de la aprobación del pueblo y que, por su fealdad, incomodidad y costo excesivo, tenía detractores en el propio Senado. Cuando se levantó en el centro de París la Torre Eiffel, se abrió en Francia un debate en el que casi todas las opiniones eran contrarias, hasta el punto de que el ayuntamiento parisino retrocedió y el propio Eiffel tuvo que abonar casi la totalidad de su importe… Ya sé que comparar el Coliseo o la Torre Eiffel con el cubo pacense es ridículo, pero aún así, creo que estas cosas hay que mirarlas con cierta lejanía porque los “impactos visuales” necesitan recorrido y los contrastes pueden resultar enriquecedores frente a un conservadurismo anquilosante. En Roma, en la Galería Borghese, casi en la misma sala se exhiben cuadros de Francis Bacon, Picasso y Caravaggio entre estatuas de Bernini, algo que obliga a los desprevenidos a restregarse los ojos porque eso si que es un impacto visual agudo. Bueno, pues está asumida la amalgama y ese es uno de los encantos de la Galería.

Pero sentado lo anterior, respecto al cubo pacense, las cuestiones que se plantean en estos momentos no son sobre su impacto, conveniencia, utilidad o precio de la demolición. La cuestión de fondo es si las instituciones públicas, en este caso Junta y Ayuntamiento, tienen que cumplir las normas que ellas mismas dictan y que nos obligan a todos, y si deben acatar las sentencias judiciales como todo los demás. ¿Debemos aceptar que por su rango haya personas que no pueden ser imputadas e instituciones que quedan al margen de la Ley? Una sentencia sobre otra obliga a la demolición de parte de lo construido, el puñetero cubo, pero los responsables de hacerla ejemplarmente efectiva miran para otro lado y el cubo sigue ahí, como un monumento al cachondeo que señalaba Pedro Pacheco. ¿Estamos todos bajo el imperio de la Ley? Parece una cuestión obvia, pero la interrogante ya enmarca una duda que, en este caso, Ayuntamiento de Badajoz y Consejería de Cultura, están despejando con su descarada inacción, porque con las decisiones de los jueces y con el papel de las sentencias, ellos… ya se sabe.

Este feudalismo enmascarado es una desvergüenza para los que creemos, o queremos creer,  que vivimos al amparo de un Estado de Derecho. Si hay excepciones que confirman la desigualdad ante la Justicia, que se nos diga para que a esto que llamamos democracia le busquemos otros apelativos más ajustados. ¿Pueden el Ayuntamiento y la Junta seguir silbando con lo del cubo, mientras multan a un vecino y lo obligan a retirar unos azulejos que ha colocado en la fachada de su casa? ¿Las normas urbanísticas son para todos o quedan al margen los mismos que las dictan? Esa es la cuestión y todo lo demás, incluidos mandilones y recaderos, son ganas de enredar. El tema es si hay que cumplir o no las sentencias judiciales. Por ahora parece que no.


 No opino sobre el impacto visual del cubo, porque hay otros muchos impactos, incluso andantes, con los que nos encontramos nada más salir a la calle. Eso sin entrar en el impacto de determinadas decisiones y declaraciones. Y el  impacto de tanto cachondeo.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Y DALE CON FRANCO

                                      La calma del encinar
                              Y DALE CON FRANCO
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com


La partitocracia ha estrangulado a la democracia y lleva camino de acabar con los propios partidos que se nutren de ella, cada día más lejanos y oxidados. La descomposición del sistema es tal que ya no funcionan ni los filtros internos y hasta es posible que en su seno, con absoluto desconocimiento, y pese a llevar la firma de la portavoz del grupo socialista, se acepten iniciativas como la de desenterrar a Franco para llevar sus restos fuera del Valle de los Caídos. Una memez sublime que sólo puede salir de una cabeza hueca y desconectada de la realidad. Parece que la genial idea se acuñó en la brillante testa de Odón Elorza, que desde que perdió la alcaldía de San Sebastián anda lloriqueando, como Boabdil el Chico por la pérdida de Granada.

La tontuna fue de inmediato jaleada por la progresía al uso, por esos que, como no tienen nada que aportar, ordeñan el recuerdo de Franco como único recurso para justificar su parasitismo y seguir viviendo del cuento. ¡Es curioso, pero estas garrapatillas siguen chupando en la oreja del perro que dicen odiar! ¿Qué sería de ellos sin Franco? “Contra Franco vivían mejor” y treinta y ocho años después de su muerte siguen empeñados en mantenerlo vivo, porque Franco es su principio, su intermedio y su fin. A los zánganos que vivían a la sombra de Franco debemos sumar los zánganos que viven a la sombra de su memoria o de su tumba. Incluso les están pasando el testigo a sus hijos para que sigan explotándolo, como si fuera una herencia familiar. Así es que el tal Elorza, más bien cogorza, presentó en el Congreso una iniciativa reclamando al Gobierno la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. Recordemos.
 
Franco murió en 1975 y Felipe González, con mayoría absoluta, accedió a la presidencia del Gobierno siete años después, pero durante los 14 años que duró su mandato, pese a la cercanía temporal y lo abiertas que estaban las heridas, nunca le dio por hurgar en el panteón del dictador. Pero es que después llegó Zapatero y, aunque era más propenso a estas diarreas, estuvo otros ocho años sin buscarle nuevo cobijo a la lápida. Es decir, que los socialistas han gobernado en España durante casi 22 años y en todo este tiempo el ínclito Olorza no se enteró de que en el Valle de los Caídos, en lugar preeminente, estaba la tumba que ahora quiere levantar. Parece claro que el diputado socialista vasco, además de pocos problemas, está completamente descentrado y que la naturaleza fue con él muy cicatera al repartir el don de la oportunidad. Una vez más ha hecho el ridículo y ahora, lo peor, arrastrando a su partido, porque, cuando en el PSOE se dieron cuenta, la nueva “elorzada” había recorrido un largo camino.

Lo peor de todo esto es que con semejantes patochadas se acrecienta la lejanía entre una calle que lo está pasando mal y unos políticos que parecen estar completamente desconectados de la realidad, asentados en su torre de marfil y a su avío. Y lo peor de lo peor es que estas idioteces soplan las llamas casi apagadas de los nuevos redentores que están al acecho, pero los “cogorzas” no llegan tan lejos, lo de ellos a seguir jugando. Y chupando.








sábado, 2 de noviembre de 2013

UNA DE ESPÍAS


                                            La calma del encinar
                                            UNA DE ESPÍAS
                                                                 Tomás Martín Tamayo
                                                                  tomasmartintamayo@gmail.com

 ¡Ay, la que se va a liar con lo del espionaje de los EE.UU! El Sr. Torres-Dulce, fiscal general del Estado, el mismo que dice y razona que no se puede imputar a la infanta, debido a que no se puede imputar a la infanta, se ha enfadado mucho, está que trina, con lo de las escuchas de Obama y en uno de sus temibles arranques dice que “la Fiscalía investigará el espionaje de Estados Unidos”. ¡Toma ya! Temblando están los yanquis desde que se han enterado de que “está dispuesto a abrir diligencias para restablecer la responsabilidad penal de los servicios secretos norteamericanos”, porque el brío de este hombre ha traspasado fronteras y se sabe que para él lo mismo es Agamenón que su porquero, EE.UU que un percebeiro o la infanta que el tío de las chuches.

 Eso de espiar está feo y que se sepa más feo todavía. Así es que en el ministerio de AA.EE convocaron al embajador norteamericano y antes de que se quitara la gabardina, el sombrero y las gafas oscuras, le preguntaron: “¿Es verdad que habéis interceptado 60.236.752 llamadas telefónicas en España?” El embajador sacó un papelito del bolsillo, se puso las gafas de cerca,  lo miró y dijo: “¿Exactamente 60.236.752 llamadas? Pues no, no es verdad”. “Ufff, qué alivio, menos mal”, dijeron los de AA.EE mientras servían café y pastas al de EE.UU. Inmediatamente le comunicaron la negativa al ministro, que se mostró duro como el pedernal: “¡Ah, bueno, es que eso hubiera supuesto la ruptura de la confianza entre ambos países!” El ministro sacó un móvil encriptado, de esos que van dejando miguitas hasta en los lavabos de la CIA, y marcó el número de Rajoy: “Oye, Mariano, que no, que el embajador dice que ellos no han interceptado 60.236.752 llamadas”. “En estos casos lo mejor es saber preguntar. Pues nada, fin de la cita, aunque… ¿Y si le pidiéramos copia de los papeles perdidos de Bárcenas?”. Concluyó el presidente mientras se reía para adentro.

 ¿Qué cómo se sabe todo esto? Pues porque la KGB, ahora la SVR rusa, tiene pinchados a los servicios secretos israelíes, que habían  interceptado llamadas y mensajes de los franceses, que, previamente, captaron informaciones secretas de los alemanes. Y como los alemanes tenían instalados micrófonos en el cinturón de la gabardina del embajador norteamericano, pues todo el durísimo interrogatorio fue traducido de inmediato a 86 idiomas, entre ellos el catalán y el portuñol, porque la información llegó de retorno a España desde Papúa Nueva Guinea, incluso antes de que el embajador de EE.UU se volviera a vestir de espía…¡Pero si en el Pentágono conocían este artículo antes de que yo lo escribiera!

 
En 1980 un grupo de extremeños, invitados por la embajada rusa, nos desplazamos a Moscú y en la embajada española nos recibió Samaranch. Como consejero de Cultura yo iba al frente de la expedición extremeña y el embajador me sacó a un patio interior para hacerme una advertencia: “Oye, dile a los demás que tengan cuidado con lo que hacen en el hotel, con lo que dicen, con quién entran y con quién salen, porque aquí está todo controlado. Tan controlado que te he sacado al patio para decírtelo”. .. Mortadelo no descansa.

 

viernes, 25 de octubre de 2013

FRÍVOLO, IRRESPONSABLE Y COBARDE

                  La calma del encinar
                   FRÍVOLO, IRRESPONSABLE Y COBARDE
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com



Imaginen a un bombero que ante un fuego incipiente, que puede apagar con el pie o con medio vaso de agua, decide no tomarlo en consideración y espera a que se expansione. ¿Cómo lo calificaríamos antes de, por supuesto, exigirle responsabilidades penales y expulsarlo del cuerpo? ¿Le diríamos frívolo, irresponsable, inútil, cobarde…? Traslademos el símil del incendio y el bombero pasota a lo que está ocurriendo en y con Cataluña. Un fuego que se aviva por horas, que se expansiona libremente alimentado con paja seca de mentiras y falsedades y que está consiguiendo crecer de manera incontrolada, mientras el bombero, o sea, el Gobierno con Rajoy a la cabeza, se fuma un puro, impasible el ademán, y esperan a que las propias llamas caven un cortafuegos, sean responsables y se extingan  ellas solitas... ¿Muy crédulos, muy ingenuos o muy tontos?

  Frívolo, irresponsable, inútil, cobarde…, fueron algunos de los epítetos que utilizó Rosa Diez para calificar al presidente del Gobierno desde la tribuna del Congreso de los Diputados. Durán i Lleida, ejerciendo de correveidile, alertó de una posible declaración unilateral de independencia por parte de Cataluña, pero en el momento en el que se lanzaba en el Congreso de los Diputados el mayor órdago, o la mayor amenaza, contra la unidad de España, solo un ministro y 30 diputados estaban presentes. Como es habitual, los temas intrascendentes, como este del secesionismo de Cataluña, los dejan para que los escuchen los ujieres y los comenten las limpiadoras y camareros de la casona. Ellos, el Gobierno y sus señorías, están muy ocupados y no atisban que con esas actitudes se propicia el resurgir de los “toelmundoalsuelo”, añorantes y salvapatrias.
 
¿Dónde estaban los 320 diputados? ¿Y el presidente del Gobierno? ¿Dónde estaba el Gobierno? Parece que este tema no les incumbe y nadie se siente  obligado a responder a la amenaza secesionista que se está urdiendo en Cataluña? Es la misma actitud del bombero irresponsable, que decide esperar a que el fuego nos churrasque los cataplines antes de alargar el brazo para coger la manguera que está colgada en una vitrina de la Constitución. Esta indolencia parece bastante más grave que la osadía de un presunto caudillo regional, empeñado en rodear los límites de su pueblo con alambradas de espinos. Tranquilidad absoluta, el fuego crece, los desafíos hacia nuestro Estado de Derecho son constantes, los desplantes rozan la grosería, pero siguen de perfil, como si no fueran conscientes de que son muchos los que están mirando de reojo a Cataluña para recorrer el mismo camino.

 Nos enfadan las serpentinas del alguacil de Gibraltar, pero nos encogemos ante el regüeldo del primer iluminado que decide poner fronteras en el pasillo de nuestra propia casa? Se sabía que se iba a hablar del envite de los separatistas catalanes, pero ante semejante fruslería todos  salieron de estampida, aunque esa idiocia no impide que en Cataluña sigan soplando el fuego secesionista. Va a ser más peliagudo y doloroso extinguirlo después, pero el Gobierno sigue enrocado en un tancredismo inconcebible.   Rosa Diez aprovechó la ocasión para subir a la tribuna y ante un hemiciclo vacío, mirando al único miembro del Gobierno que estaba presente, calificó a Rajoy de “frívolo, irresponsable, inútil y cobarde”. Montoro, tan gallo “kirico” él,  estaba tan encogidito por el chorreo que casi no se le veía. Como su hubiera pasado por una tribu de jíbaros.





sábado, 19 de octubre de 2013

NIÑOS PROHIBIDOS

                           

                            La calma del encinar
                            NIÑOS PROHIBIDOS
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com

Tenía el carné/oro de una cadena hotelera que servía para que en toda su red me hicieran descuentos, me invitaran al desayuno y me recibieran con una cesta de frutas y una botella de cava. No lo busqué, azar puro y duro, pero, sin saberlo, me había hospedado en cinco ocasiones en sus hoteles y como está todo centralizado y nos tienen controlado hasta el aliento, un buen día, -¡bingo!-, recibí la tarjeta vip de la red y, para estrenarla, la invitación a pasar un fin de semana gratis en cualquiera de sus establecimientos. Todo fue bien y como me da igual un hotel u otro, siempre que sean limpios, estén bien atendidos y no resulten excesivamente caros, a partir de entonces procuraba coger establecimientos de la misma firma, porque cumplían las tres reglas y acumulaba puntos que me garantizaban más descuentos... Idilio perfecto.

Pero salta la noticia de que en un hotel de esa cadena, en Andalucía, habían rechazado a niños con síndrome de Down, y poco después negaron la reserva, en otro hotel de Cataluña, a un grupo de discapacitados psíquicos. Esa fue la gota que colmó el vaso. Busqué las dos noticias, las imprimí y junto con mi tarjeta de cliente vip, las metí en un sobre y lo remití por correo certificado a la central de la cadena, con un mensaje, lo reconozco, excesivamente delicado: “¡Váyanse ustedes a la mierda!”. Ahora hago lo mismo, pero al revés, busco los hoteles de la cadena pero para excluirlos, como ellos hacen con los discapacitados psíquicos y con los niños con síndrome de Down. Supongo que mi rechazo, gota en el océano, concluyó en una papelera y que no habrá llegado más allá del administrativo que abre las cartas, pero yo, como el mozo de “Profecía”, me quedé muy tranquilo.

¿Nos negamos a compartir hotel con negros, judíos, marroquíes, bajitos, feminoides, calvos o feos? No, claro, eso parece superado y suena fatal, a pureza de sangre y todo eso, a recuerdos  que nos llevan hasta los aledaños de Holocausto, pero existe cierta tolerancia y comprensión con otros rechazos porque hay tiparracos/bazofia, energúmenos muy selectos, que prefieren evitar al lado de su mesa a discapacitados, a niños con síndrome de Down o parapléjicos con sus molestos carritos. Es mejor ocultarlos, cazo y cerrojazo para que nadie los vea porque pueden resultar incómodos y no es estético para sus exquisitas conciencias. Hace días un petimetre nauseabundo, presentador afamado que ocupa casi toda la parrilla de una cadena y que va de delicadito, decía que él no va a hoteles donde se admitan niños, porque dan voces, corren por los pasillos, juegan en la piscina, gritan en las habitaciones… Aseguraba que cuando no tiene más remedio, reserva tres habitaciones contiguas y él que queda en la del medio, con el colchón de seguridad de las otras dos.

 La sirena de alarma volvió a ulular porque ¿es que hay hoteles que no admiten a niños? Sí, hay hoteles en los que no admiten a niños. Y lo publicitan con toda claridad para atraer a los clientes sofisticados, como el refinado presentador, a los que hay que levantarles decorados de cartón piedra para que no les incomode la realidad. Niños prohibidos, padres marginados, familias excluidas, lo vemos normal, con total naturalidad y, lo peor, me dicen que es legal… ¡Pues que se vayan a la mierda!


sábado, 12 de octubre de 2013

EL PSOE EMPLOMADO

                   La calma del encinar
                   EL PSOE EMPLOMADO
                                                                   Tomás Martín Tamayo
                                                                   tomasmartintamayo@gmail.com

No me gusta coincidir con Ibarra ni en misa, pero en ocasiones, sobre todo cuando me da la razón, no tengo más remedio. Es verdad, lo repito, el PSOE necesita una sobredosis de realismo para poder despulgarse, porque lleva muchos años confundiendo su ombligo con la línea del horizonte. ¿Eso se llama “refundación”? Pues vale. Contra toda sensatez, no fueron capaces de corregir la deriva estrafalaria  de aquella triste cosa que tuvimos como presidente del Gobierno, pese a que en la segunda legislatura dio pruebas sobradas de su desajuste mental. Incluso en los foros internacionales comentaban las ocurrencias y hacían caricaturas de aquel “hombre de Estado” que presidía el Gobierno. En privado los propios socialistas sonreían y se encogían de hombros, pero se entendía que mientras el suricato (Álvarez-Buiza dixit) tuviera el poder lo arroparían, aunque muchos eran conscientes de que acabarían como los ratones que siguieron al flautista de Hamelin. Así fue, todo el PSOE acabó en el agua, menos el tío de la flauta, que con su indolencia e incapacidad no distinguía entre el seco y el mojado, porque nunca salió del país de las maravillas en el que habitaba  su pobre cabeza. Por cierto, al tal, para agradecerle los servicios prestados, le hemos puesto dos sueldos oficiales.

Pero, ¿y ahora? Están lejos del poder, han perdido regiones, provincias y municipios y en lugar de pararse a respirar, sostienen a un “más de lo mismo”, a un Zapalcaba que, aunque no es ningún majarón y parece un hombre inteligente y capacitado, tiene las alas emplomadas por su trayectoria. Rubalcaba es un pecio a la deriva y por mucho que se empeñe, nadie olvida que chapoteó en las aguas más cenagosas de los gobiernos de Felipe González y que fue vicepresidente y viceresponsable de los desvaríos del pobre hombre que le precedió en la secretaría general del PSOE. Sobre la cabeza de Rubalcaba, como buitres al acecho, siempre sobrevuelan turbias negociaciones, acuerdos de estiércol, cloacas y faisanes negros. Nadie valora, porque nadie lo cree, las propuestas sensatas que algunas veces formula. Nadie se fía de él, no lo quieren ni los de dentro ni los de fuera, ejerce un liderazgo blandito y lleva al PSOE de fracaso en fracaso, pero ahí sigue, entorpeciendo la reconciliación entre el electorado y el PSOE, desaprovechando las oportunidades que ofrece el gobierno de Rajoy y aportando a su partido un perfil  más negativo que el de un PP que, incluso con incumplimientos, contradicciones y mentiras, logra recomponerse para superarlo.


Me aseguran desde dentro que Rubalcaba es consciente de sus limitaciones y que está agotando los tiempos para postular a alguien capaz de reflotar al partido, pero no es eso lo que parece y desde luego no parece que esa estrategia sea la adecuada, porque el tiempo corre a favor de Rajoy y contra el futuro candidato, al que está privando de muchas ocasiones para poder escenificar la renovación que el PSOE necesita. Y, además, ¿quién le garantiza que al socaire del desconcierto no surja un nuevo Zapatero? Sí, sé que ZP es único e irrepetible, pero después de la experiencia… En la tontuna y cuando el electorado se pone gamberro, hasta la cabra de la legión puede resultar elegida comandante del tercio. ¿Se acuerdan del Chiquilicuatre? Pues eso.

sábado, 5 de octubre de 2013

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                           La calma del encinar
                              FRANCISCO
                                               Tomás Martín Tamayo
                                               tomasmartintamayo@gmail.com

Yo fui bautizado como Tomás Francisco, pero creo que es la primera vez que lo digo y que lo escribo, aunque ahora, con este Papa, ganas me dan de rehabilitar el nombre e ir de Francisco por la vida. Una vez le pregunté a mi madre que de dónde había sacado el Tomás Francisco: “Tomás por tu padre y Francisco porque al cura le dio la gana y aquel año le puso Francisco a todo el que nació”. Pues bien hecho por el cura, con un par, porque mi tocayo nos está afranciscando un poco a todos los que creemos que en la mesa de la Iglesia sobra mucho cubierto dorado, mucho candelabro y mucho mantel. Es verdad que hay instituciones que si pierden las aclamaciones, los fulgores y el boato parecen otra cosa, pero a uno le cuesta imaginar a aquel humilde carpintero, que reclutaba pescadores rudos y analfabetos, cubriéndose  con camisas de seda y mantos de armiño. ¿Necesita la Iglesia de hoy la distancia que impone la sobreactuación y la parafernalia de su abigarrada liturgia? El Papa Francisco, que algo debe saber de la Iglesia y de la corte vaticana, parece que quiere ir en otra dirección.

Un Papa que elige el nombre de Francisco, sin más; que abraza a sus amigos, no deja que la gente se arrodille ante él, prefiere dos habitaciones en un convento al lujoso aposento del Vaticano, conduce un utilitario por las calles de Roma, entra en un comedor de barrio para saborear una sopa de fideos y elige a un periodista ateo para hacerle una declaración de principios es, al margen de interpretaciones torticeras, una persona, muy persona, que no quiere dejar de ser persona. Los detractores que ya le están saliendo, razonan que es un Vicario de gestos y palabras sin compromiso, y que su postura, apostura dicen, puede rebajar la dignidad y el fuste del cargo para sumergirlo en la cochambre, como ya intentara Juan Pablo I, el breve por sus escasos 33 días como obispo de Roma… ¡Ay, ay, que tufo me da que se una el nombre de Francisco al de Juan Pablo I, es algo que no lo puedo remediar!
 
 De momento tenemos un Papa diferente, que conecta con la calle, no anatematiza a nadie y señala el problema pero para aportar la solución. Manuela Martín dice en un tuit que “a la Iglesia le pasa como a nuestros partidos políticos, que necesita una renovación a fondo. Y el Papa está en ello”. Puede ser, porque desde el día que llegó está señalando un camino diferente y manifestándose de forma valiente y directa contra la corrupción, el conformismo, el disimulo y la falta de compromiso de algunos eclesiásticos a los que puso en órbita al día siguiente de su elección. Más que traer cochambre parece que se ha empeñado en quitarla. Y no deja de arrimarse cuando señala a una Curia vaticanocéntrica que sólo se ocupa de los intereses del Vaticano: “los jefes de la Iglesia han sido con frecuencia narcisistas, adulados por sus cortesanos. La corte es la lepra del papado”


Tampoco se  acomoda con los meapilas que se anclan en vacías elucubraciones filosóficas y  señala lo que para la Iglesia es esencial, los dos males más graves que el mundo sufre en estos momentos: el desempleo de los jóvenes y la soledad en que se abandona a los viejos”… Pues eso, que me suena muy bien lo Tomás Francisco.

jueves, 3 de octubre de 2013

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

                                            La calma del encinar
                                   MEDIOS DE COMUNICACIÓN
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com


No se el tiempo que le quedará a la prensa en su formato de papel, aunque espero que sea el suficiente como para que algunos irredentos no tengamos que prescindir del hojeo de las páginas impresas con tinta. Los grandes rotativos, El País, El Mundo, La Razón y ABC perdieron el 40% de sus ventas en los últimos cinco años, bajando su difusión en un 36% y dejándose en el camino a casi 300.000 lectores. Esto ha obligado a las empresas del sector a recortar plantillas y a un reciclaje de dudosa efectividad, como son las plataformas de pago por Internet, donde la oferta supera a la demanda y la competencia entre las diferentes cabeceras es lo suficientemente tentadora como para alejar al lector de cualquier abono. Los días de penuria también han llegado a los periódicos y ninguna cabecera tradicional ha logrado nivelar la balanza de sus gastos/ingresos. Los datos de la OJD son cada vez más negativos.

Las razones de este declive deberá analizarlas el propio sector y seguro que está buscando fórmulas alternativas para remediarlo pero, como lector de prensa, creo que las empresas periodísticas se subieron un poco a ciegas en el tren digital y que cuando se percataron  del monstruo que habían soltado, era demasiado grande para volverlo a entrar en la jaula. Quisieron rectificar, poniendo ciertos límites a la gratuidad de la información, pero ya era tarde para volver a embridar a un lector al que se le había facilitado un acceso a los contenidos, ilimitado, gratuito, rápido y cómodo, sin salir de casa, de la oficina, en la playa o bajo una encina. Yo mismo, siendo partidario del papel, he pasado de comprar “los periódicos”, cuatro diarios y dos revistas a la semana, a adquirir exclusivamente HOY, acogiéndome a la gratuidad de todos los demás. ¡Más por menos! ¿Cuántos lectores de prensa diaria han hecho lo mismo? Parece que superamos el 90%, porque los lectores que nos acercábamos al kiosco para retirar “los periódicos” que nos tenían reservado a un número considerable de clientes fijos, se han reducido tanto que apenas quedan las reservas institucionales.

Un poco tarde, se ha limitado la gratuidad en muchas secciones y, por lo general, hay que abonarse o pagar puntualmente las páginas de opinión, pero la reacción ha sido muy dispersa para que los lectores de prensa volvamos a un redil del que fuimos expulsados por los propios medios de comunicación. Llevaban años enfrascados en una competencia feroz para ver quien meaba más lejos en el patio  digital y ni con la venta de cacharros logran ahora superar una crisis que parece más profunda y generalizada que la que sufren los demás sectores empresariales. Los propios periódicos señalaban la gratuidad de Internet como panacea de la modernidad, apostando por sumar lectores digitales y ahora, con el acceso gratuito en hoteles, balnearios, plazas y hasta en algunas playas en las que se facilita la conexión de wifi, no parece tarea sencilla recuperar lo perdido porque las noticias que se generan hoy son añejas mañana.

El mundo de la comunicación se ha globalizado y, salvo pinceladas, casi todos enseñan el mismo cuadro. La singularidad de cada medio está fundamentalmente en las páginas de opinión, que son las que están sacando de la gratuidad digital y que, paradójicamente, son las peor pagadas, pero parece un pobre reclamo para recuperar a un lector que se ha acostumbrado a lo fácil,  con poco tiempo, poco dinero y menos ganas.



sábado, 28 de septiembre de 2013

INFECCIÓN OPORTUNISTA

                                            La calma del encinar
                                   INFECCIÓN OPORTUNISTA
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com


Una infección oportunista es una enfermedad causada por un patógeno que habitualmente no afecta a las personas sanas. Pongamos nombre a los patógenos y al cuerpo enfermo y podremos explicarnos algunos de los acontecimientos actuales, que han supuesto cambios históricos e incluso la muerte prematura de los cuerpos infectados. Un conocido patógeno actual es Shelson Adelson, el tío de Eurovegas que con su pinta de mafioso llegó a España para reírse de nuestras leyes, comprándolas a precio de saldo. Eso no lo hubiera hecho en un país sano y que se respeta, pero debe conocer el carajal que tenemos montado y, como buen patógeno, aprovechó la enfermedad para agrandarla, atreviéndose a ponernos precio, como si toda España estuviera en una esquina, haciendo la calle y moviendo el bolso. En un país decente lo hubieran subido al avión después de haberlo pelado al cero, pero aquí, como si esto fuera una mancebía,  miramos el fajo de billetes y nos pusimos en fila para que eligiera. Esperanza Aguirre, su sustituto, la alcaldesa de Madrid y hasta el presidente del Gobierno, se pusieron a sus pies. Y para colmo, mandan a la ministra de Sanidad, vaya papelón, para que venda lo conveniente que puede resultar para la salud el cáncer de pulmón.
 
¿Se acuerdan de la “marcha verde” de 1975,  auspiciada por Hassan II? Pues fue pionera de las infecciones oportunistas. El rey de Marruecos ejerció de patógeno y organizó su pataleta catorce días antes de que Franco falleciera. Aprovechó la confusión del momento, el vacío de poder y el desconcierto de una España enferma y anclada en un signo de interrogación, para ensanchar la sangría y chupar de ella. Antes no se hubiera atrevido y después hubiera sido tarde, por lo que el alauita,  patógeno irredento,  aprovechó la enfermedad de España para sumar a ella una infección oportunista que le permitiera ocupar el Sahara español, sin declarar abiertamente la guerra y, como siempre hizo, dejando que el pueblo marroquí, familias enteras con sus ancianos y niños, tomaran la iniciativa de la  “espontánea marcha”.

¿Otro patógeno del momento? El alguacil de Gibraltar, un tal Fabián Picardo que, como hizo Hassan II, aprovecha la situación de debilidad de una España debilitada para organizarnos otra marcha, pero ahora cambia el verde por el gris cemento. Con un par y sabiendo que lo que mejor se nos da es ponernos de perfil y lloriquear un poco para disimular, nos golpea con bloques de hormigón para que, por la fuerza de los hechos, avanzar Gibraltar en la misma medida que retrocede España. Bla, bla, bla, como saben que somos un cachondeo, se divierten y se cachondean. ¿Imaginan la reacción de Inglaterra si España hubiera osado tocarle un centímetro a Gibraltar? Pues eso.


Pero el gran patógeno de nuestros días es  Artur Mas. El tipo se fuma un puro con la Constitución, se carcajea del Gobierno, le hace cortes de mangas a leyes y tribunales y mira al resto de España como el coyote al correcaminos. Como todos los demás, nos tiene tomada la medida, sabe que estamos malitos y nos inocula infecciones oportunistas. Y el gran Mariano, émulo del gran Zapatero, de perfil, mirando al cielo y rezando para que escampe. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

EXTREMADURA SIN REMEDIO

                              

 La calma del encinar
                            EXTREMADURA SIN REMEDIO
                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com

Lo peor de nuestra situación es que la aceptamos con una resignación, maldita resignación, que tiene poco de cristiana pero mucho de cobarde. Extremadura soporta su ruina, impávida, cabizbaja, sometida y rotando la gorra, igual que en los Santos Inocentes, como si no hubiera solución alguna para nuestra dramática situación, camino de los 200.000 parados, y fuera sentencia bíblica que le quiten el pan de la boca para gastárselo en farolillos, confituras y matasuegras. En pocas ocasiones, como ahora,  he visto en un documento oficial, la plasmación de la burla macabra y la desvergüenza que supone desviar inversiones de centros de educación infantil y primaria, por un importe de 521.676.58 euros, para pagar el extraño guateque de los premios Ceres de teatro. Esto es algo que no tiene justificación y que indica claramente las prioridades de los que nos gobiernan, amén del desprecio que les merecemos como gobernados. Los premios Ceres, que ya los rechazaron en otras comunidades por su elevado coste, han encontrado cobijo en Extremadura y aquí los pagamos, como si nos sobrara, a costa de ya sabemos qué.

Supongo que no soy el único con dificultades para encontrar respuestas y  argumentos a determinaciones irracionales. En la dialéctica del día a día todos hemos aprendido a pertrecharnos de cierto blindaje e incluso, ante lo imprevisible, podemos dar un capotazo  para que el morlaco pase causando el menor daño, pero con  lo estrafalario y lo inconsistente somos muchos los que nos quedamos colgados de la brocha. Recibir a “porta gayola” es cosa de toreros preparados para el salto imprevisible del animal, cuando, cegado por la luz, sale dispuesto a empitonar al mismísimo sol,  pero fuera de la torería son pocos los que tienen temple para razonar con un tren que se aproxima bufando, ciego, sordo y sin frenos.  Pirrón,  el primer filósofo griego que hizo de la duda el problema central de su filosofía, (270 a de C), decía que “las determinaciones irracionales tienen poca consistencia pero mucha fortaleza” y su sentencia sigue hoy plenamente vigente. Sobre todo en Extremadura, donde somos capaces de digerir sin vomiteras que nos quiten el pan para gastárselo en juergas.

Se puede razonar, dialogar y discutir con un semejante, pero lo estrafalario  tiene a su favor la fortaleza de lo irracional, aunque sus argumentos carezcan de la menor consistencia. En la distancia corta, como sorprenden, llevan siempre las de ganar, aunque el desbarajuste mental los desarme una vez que ha pasado el furor de la embestida. Pero los hay que, sin ser brutos ni irracionales, utilizan el tambor como estrategia y aún sorprenden más porque no se espera de ellos que entren como monos aulladores en plena misa, alarmando a toda la feligresía. Es el caso de lo que está ocurriendo en Extremadura. Nos están sorprendiendo con golpes fatuos de audacia y determinaciones meramente publicitarias que incluso nos dejan sin respuesta porque nos cuesta creer que en medio de la ruina generalizada en la que nos estamos convirtiendo, nos vendan casi a diario fanfarrias y coheterías, haciendo de lo superfluo lo esencial y de lo esencial lo superfluo.


Somos una ruina a la que están arruinando más y más, prevaliéndose de nuestra mansedumbre, conformismo y pasividad. ¡Viva la siesta!