miércoles, 7 de diciembre de 2011

BODRIO PRESUPUESTARIO


Yo creo que Antonio Fernández, consejero de Economía y Hacienda, y José Luis García Macías, secretario general de la consejería, que ya fue director general de Presupuestos con Ibarra, saben de economía y saben de presupuestos, aunque el bodrio final que han presentado en la Asamblea parezca fruto de un cortar y pegar, un suma y sigue de los papeles que han elaborado en cada una de las consejerías. Ha saltado la liebre de la improvisación por el chiste de los 22 millones de euros que dejaban tiritando a la Universidad y que ha puesto en evidencia que ni el presidente, ni la vicepresidenta je, je, je, ni el consejero se molestaron en echar una ojeada a lo que habían remitido desde la Consejería de Educación y Cultura, a la señalan como responsable última del desaguisado... ¡Ya encontraron la pagana!

Si con esta ligereza e improvisación elaboran la que pomposamente viene llamándose “ley principal”, que Dios nos proteja cuando se dediquen a asuntos de menor rango. ¿En qué tejado está la pelota? El consejero de Economía y Hacienda, echando balones fuera, señala a la de Educación, pero finalmente ¿quien es el responsable de la elaboración de los presupuestos, quien ha estado hablando desde hace meses de ellos, quien dijo que se presentaban y que no se presentaban porque faltaban datos, quien fue a Madrid para despejar dudas y quien los llevó personalmente a la Asamblea, donde los calificó de “rigurosos, eficaces y solidarios”? Con un mínimo de coherencia, responsabilidad y decencia política, ya deberían estar algunos ceses o dimisiones encima de la mesa, porque el ridículo es de redoble de tambor, aunque si por fin son retirados o rechazados, es de suponer que se muevan sillas y sillones

Como no cuestiono la capacidad del consejero de Economía y Hacienda, creo que si hubiera repasado el borrador que le remitieron desde Educación y Cultura, habría detectado el fallo espectacular de reducir 3.600 millones de pesetas del capítulo de la Universidad, institución a la que pertenece y a la que prácticamente liquidaban. No olvidemos que esos presupuestos fueron aprobados en el Consejo de Gobierno. La consejera, elegida como cabeza de turco, tiene muy acotado el campo de la Educación, que lleva César Diez Solís. ¡Apañada está la titular de Educación y Cultura si espera que ciertos personajes, expertos en desaparecer en los momentos de dificultad, den la cara o tengan un gesto de dignidad política! ¿Y el director general de Universidad?

Los consejeros pueden enviar a Economía y Hacienda sus previsiones, sus sueños o pretensiones, pero la responsabilidad última de los presupuestos cae fuera de su ámbito. La primera en la frente, Antonio Fernández y todo su largo aparataje de técnicos y asesores, se han puesto en evidencia porque en treinta años de autonomía nunca se habían presentado unas cuentas tan improvisadas, tan poco cotejadas y de perfil tan ligero. Que después de haber jugado electoralmente con los Presupuestos, catalogados por la vice je, je, je, “como austeros, reales, equilibrados…”, se tengan que retirar porque no tienen ni pies ni cabeza… ¿Son irresponsables PSOE e IU por rechazar semejante bodrio presupuestario? Eso dice Monago.

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