viernes, 28 de diciembre de 2007

Licencia de pirata


Si me cobran un canon por si se me ocurre piratear, consideraré que cuando lo pague estaré sacando una licencia para piratear toda la música que me apetezca y espero que, acto seguido, dejen de perseguirme porque no tendría sentido que me cobren por una actividad y que luego me penalicen por ejercerla. ¿Entendería alguien que nos cobren por entrar en un cine y después no nos dejen entrar? No sé muy bien que es lo que persigue el Gobierno de Zapatero grapándonos a todos la etiqueta de piratas en la frente, aunque comenzaré a entenderlo si dentro de un par de meses los genios de la farándula, los culturetas oficiales capitaneados por don Ramoncín, montan algún tiberio electoral a favor de su protector.

La presunción de inocencia pasará a mejor vida si finalmente, por la presunción de culpabilidad, nos cobran una tasa para engrosar el bolsillo de unos cuantos progres de la pandereta. Y no hay que descartar que algún día no lejano, un policía no mire y nos multe por lo que estamos pensando. ¿Qué alegar, qué descargo podemos presentar en nuestro favor, si ya se sienta el precedente de que la sospecha es la confirmación y que la confirmación es un delito que hay que pagar? ¿Si compro un CD o un DVD para grabar mis artículos, tengo que pagar una multa porque son cuerpos del delito y puedo piratearle algo a los ramoncines? Deberían poner otro canon a los dedos de la mano porque ¿y si lo metemos en el ojo del vecino? ¿Y los bastones y garrotas? Sirven para apoyarnos, pero también se pueden usar con armas letales, porque un buen garrotazo despeja muchas molleras y, por favor, que nadie piense lo que estoy pensando, porque pueden venir a detenerme antes de concluir el artículo.

Y, por cierto, si este artículo es mió y tengo el derecho de propiedad intelectual sobre el, ¿por qué no me pagan una parte de lo que recaudan a los sospechosos de piratería? Yo creo que todo el que compra un CD, en España y en la Patagonia, es para copiar mis cosas y por tanto reclamo al Gobierno que me proteja económicamente por las pérdidas enormes que la piratería me ocasiona. Creo sinceramente que soy más copiado que Ramoncín y no me parece justo que a mi se me considere sospechoso de querer mermar sus enormes beneficios por derechos de propiedad intelectual y sobre él no caiga sospecha alguna de querer choricearme mis libros ó mis artículos.

Puestos a cobrar tasas, creo que el Gobierno debería intentar lo propio en toda la Unión Europea porque ¿quien nos asegura que los CDs que se compran en Francia, Luxemburgo o Italia no son para grabar las ocurrencias del Gobierno de España? Yo creo que no piensan en otra cosa.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Navidad y acuse de recibo


Decía mi abuela que el concepto de navidad desaparece cuando desaparecen los padres y así fue en mi caso. Al fallecer mi padre, que era el clavo del abanico familiar, cada una de las varillas siguió su rumbo y la navidad ya no volvió a ser la Navidad. Hasta entonces nadie se había planteado la posibilidad de poder faltar al encuentro, pero enseguida llegaron los razonamientos, los impedimentos y la necesidad de atender otros frentes familiares. Hoy veo la navidad como algo inevitable que, además, debo sostener y alimentar porque son mis hijos los que disfrutan de la Navidad. Son ellos los que hacen que la cita sea de obligado cumplimiento, son ellos los que acuden al redil y son ellos los que aferrados al clavo del abanico, mantienen la tradición y siembran cada rincón de la casa con la semilla de la Navidad.

Viéndolo así, uno encuentra sentido a esta carrera de relevos, en la que los hijos toman el testigo de los padres, mientras que los padres retenemos en la retina la Navidad que se nos fue con nuestros padres. Mañana, cuando faltemos, serán mis hijos los que sostengan la tradición, porque sus hijos llegarán empujando, pero ya nada será igual para ellos, como no lo fue para mis abuelos, para mis padres y para nosotros, porque a fin de cuentas, las Navidad es estar con los que se quiere y someterlo todo a la prioridad de unos días de convivencia que en el resto del año se hacen imposible.

¿Qué es la Navidad? Si preguntáramos tendríamos muchas respuestas, porque para unos supone una efemérides religiosa, para otros una celebración pagana y para la mayoría es una oportunidad de volver y pisar de nuevo el umbral de la casa paterna. Pero compensa, aunque solo sea para tomar un respiro y hacer examen de conciencia, un alto en el camino se hace necesario después de once meses. Aunque los buenos propósitos se los lleven los vientos de enero, es bueno pararse y respirar.

Y UN ACUSE DE RECIBO

Aunque no responda, porque no tengo nada que responder, he leído con atención el artículo que Félíx Pinero me ha dedicado en la Opinión Extremadura al Dia, pero le dejo como reflexión una interrogante para que la despeje estas navidades: ¿Por qué estás tan agradecido a Rodriguez Ibarra y qué es lo que te impulsa a, una y otra vez, escribir lo que escribes?. Un abrazo, sin acritud.

domingo, 16 de diciembre de 2007

El gran fanfarrón


Conservo el contrato que hace tres años me ofertó una gran editorial madrileña para que escribiera “El gran fanfarrón”, 300 folios sobre la vida política y milagrera de Rodríguez Ibarra. En el se incluye la entrega anticipada de 52.000 euros, para que pudiera autoliberarme y dedicar 12 meses a escarbar en las miserias del personaje. Pedí una semana para dar mi respuesta, pero a la vuelta, nada más llegar a mi casa, llamé para rechazar semejante tentación. Me hubieran venido muy bien los 52.000 euros anticipados y a fondo perdido si las ventas no alcanzaban ese porcentaje, me hubiera venido muy bien el paseo mediático, vía presentaciones del libro y me hubiera venido muy bien ver en esa editorial dos novelas mías que se comprometían a editar, pero dedicar 12 meses de mi vida a bucear en las aguas cenagosas y pestilentes de la existencia política de “El gran fanfarrón” es algo que no sé si hubiera podido cumplir.

He escrito mucho sobre “el gran fanfarrón” y tengo un cajón de recortes con miles de declaraciones de este ser acomplejado y perverso que desde la democracia, pero con la delectación de los dictadores caribeños, asfixió a Extremadura durante 25 años. Tengo ordenadas sus patochadas sobre terrorismo, Europa, la economía, Extremadura, la democracia, el poder, el dinero…y me hubiera sido muy fácil hacerme con todas sus intervenciones en la Asamblea de Extremadura, lo que hubiera dado para dos o tres tomos, pero creo que el tipillo no merece la atención de un trabajo sistemático sobre su persona y que de mi vida no puedo restar unos meses para glosar sus paridas, aunque con la exclusiva selección de sus mentiras podía cubrir el expediente. “El gran fanfarrón” es un gran fanfarrón pero, sobre todo, es un gran mentiroso. Ibarra es una trola con barba.

A estas alturas y después de haberlo soportado y sufrido durante 25 años, de “el gran fanfarrón” sólo conservo el desprecio que me merecen los marisabidillos chiflados que a base de morder sus complejos concluyen por ser prepotentes. “El gran fanfarrón” está en mi memoria, enquistado como el dolor que me produjo la picadura de un alacrán cuando tenía cinco años. Todavía lo recuerdo, pero ni el alacrán acabó conmigo ni “el gran fanfarrón” tampoco.

Ahora “el gran fanfarrón” anuncia nuevamente su salida de la política y, como suele, porque se repite más que el ajo, vuelve a epatar al personar sentando sus credenciales de díscolo en el seno del PSOE. Dice que se va, que no se presenta a la reelección como secretario general de PSOE, señalando una discrepancia que finalmente no aclara, pero con una nueva trola, pretendiendo vender su condición de díscolo universal que no se calla… Y es verdad, no se calla ni cayéndose de una barca. El pobre tipo es un adicto a las luminarias, a los focos y a la atención mediática. Es un actor irredento que necesita vivir en el escenario.

Creo que acerté al rechazar la oferta de la editorial y, además, creo que en la editorial estaban confundidos porque… ¿compraría alguien el libro?

domingo, 9 de diciembre de 2007

Hugo Chávez manda


Todo indica que la diplomacia española, que consiste en bajarse los pantalones ante cualquier bananero, sea el rey de Marruecos, Evo Morales o Hugo Chávez, está haciendo sus labores de tanteo para aplacar las iras del fanfarrón de Venezuela y sin llegar al extremo de que el Rey le pida perdón de forma explícita y televisada, bordear el asunto para “retomar el diálogo y la concordia entre dos pueblos que se quieren y se respetan”. De momento el Rey ya le ha enviado a Hugo Chávez una sincera felicitación por el limpio discurrir del pasado referéndum celebrado en Venezuela y Hugo Chávez a acogido la felicitación como “una buena señal”. El paso siguiente, un perdón a todas luces, será recibir al Príncipe, que ya le ha pedido una entrevista, para hacerle llegar un mensaje personal de su egregio padre. Si a esto se le añaden los guiños de sumisión pertinente, pues razones suficientes tendrá Hugo Chávez para perdonarnos por aquel aplaudido “¿por qué no te callas?” que tanto catapultó la figura del Rey.

¿Tantos intereses comerciales tiene España en Venezuela como para que tengamos que soportar los escupitajos del mayor cateto de Sudamérica? La pregunta, que formulaban ayer en una tertulia de televisión, es engañosa, porque el mayor interés de un pueblo es el de preservar su dignidad y, a todas luces, no lo estamos haciendo. No critico el silencio ante un charlatán, que puede ser la mejor respuesta, pero en la diplomacia internacional estas cosas tienen un alto precio y por eso se imponen las buenas formas y los exquisitos modales. Cuando Zapatero se sentó al paso de la bandera de EEUU no hubo ningún movimiento brusco por parte del ofendido. Recibió la bofetada y aparentemente no pasó nada, pero han pasado seis años y Zapatero se ira sin ser recibido en la Casa Blanca. El 86% de los norteamericanos, que no se caracterizan por su cultura geográfica, ignoran el dónde se encuentra España, pero no olvidan que su bandera fue despreciada aquí y la fotografía más recurrente que se exhibe en las cadenas de televisión para referirse a nosotros es la de Zapatero sentado al paso de su bandera.

¿De verdad tenemos que pedir permiso al Rey de Marruecos para que el de España pueda visitar Ceuta y Melilla? ¿Tenemos que ayudar económicamente a Evo Morales, que lo primero que hizo al llegar al poder fue atornillar a las empresas españolas?

Hugo Chávez ha acusado al Rey de estar detrás del golpe de estado que sufrió en Venezuela y no deja de señalarlo como el heredero de Franco, amén de mil burlas durante los dos últimos meses. La respuesta de España es felicitarlo, enviarle señales y guiños de complicidad y ahora pedirle hora para que pueda recibir al Príncipe... Puede que esto sea lo correcto pero ¿a qué vino entonces aquel “¿por qué no te callas?”? . Si nuestra misión es permanecer firmes antes estos tipos, lo mejor es no caer en la tentación de valentías extemporáneas que después tenemos que rectificar.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Chalanes, trileros y sablistas


La cesta de la compra sorprende cada día y hay productos básicos, como la leche, los huevos o el pollo, que están vistiéndose de etiqueta y pasando a la categoría de bienes de deseo. La inflación en noviembre ya superó el 4%. Con un déficit exterior que supera el 10% del IPC, España entra en una crisis financiera que, como siempre, afectará más a los que menos tienen. Son muchos los desinformados que no prestan atención a estas variables y sólo se resienten cuando acuden a un mercado y vuelven con la mitad de lo que tenían previsto. Pues ese es el caso, ya hemos llegado, y las alegrías de Zapatero comienzan a reflejarse en los estantes del supermercado. ¿Toca llorar ahora?

La inflación es el impuesto más injusto, porque perjudica a todos los ciudadanos por igual. Da igual el mendigo que duerme bajo el cartón en un portal que el ricacho que ni se entera porque a él eso no le afecta lo más mínimo. A la hora de comprar la leche el precio es genérico para todos, aunque unos tienen que prescindir de ella y los otros, como Cleopatra, pueden bañarse en leche de burra cada mañana. Pero es que, además, la presión fiscal no deja de aumentar y si tenemos en cuenta que el 70% de los extremeños son “mileuristas”, en comunidades como la nuestra el encarecimiento galopante de la cesta de la compra acabará por asfixiar a muchas familias que no encuentran salida para sus agobios económicos, ni bancos que acudan en su socorro.

Es verdad que cuando el barco se hunde, todos al agua, pero la mayoría cae y se ahoga mientras que otros pueden chapotear un tiempo agarrados a las cuerdas de sus recursos. A pesar de todo, los beneficios empresariales comienzan a estancarse, creciendo por debajo de la inflación y el rosario de cierres y quiebras parece imparable. Hoy son muchos los promotores inmobiliarios que comienzan a replantearse el futuro y que, de momento, están hibernando como los osos, a costa de la grasa acumulada. Las empresas españolas han ganado cuatro veces menos que el año pasado y están aumentando su endeudamiento.

¿Y todo esto no es noticia de portada? No, claro, lo verdaderamente noticiable es que Bono vuelva a la política o que el genio de Solbes tenga garantizada la reposición si Zapatero vuelve a lograr zurcir una mayoría para seguir en el machito. Lo importante es que la vicepresidenta también tenga garantizada su pasarela para seguir luciendo modelitos y si eso no es suficiente para llenar las portadas, siempre están ahí las bravuconadas del Hugo Chávez o las ayudas por el segundo hijo. ¿No es paradójico que sea el mundo de la comunicación el que menos se resiente? Mientras peor, más publicidad, más chalaneo y más compraventa de titulares. ¿A cuanto está el centímetro de portada hoy?

¿Y qué ocurre por allí arriba? ¿Se ha enterado el extremeñito medio de que hay una ministra tan chulapa como inútil por la que acabamos de pagar todos 65 millones de euros a gallegos y vascos? La iban a recusar y el voto estaba garantizado porque esta señora ha superado incluso al propio Zapatero, pero, poderoso caballero es don dinero, a la hora de pulsar la teclita, los gallegos del BNG y los vascos del PNV pasaron por taquilla y el gobierno les compró el voto. Todos tendremos que abonar el precio de la compra, que irá en los Presupuestos Generales del Estado.


¿Y Extremadura? Extremadura no tiene nada que vender, nada que negociar, nada que exigir y nada que reivindicar. Aquí lo regalamos todo.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Las soluciones de Miguelito Bosé


El intelecto de mayor trascendencia de la música española-universal, Miguelito Bosé, ha decidido suspender un concierto que NO iba a dar en Venezuela, en solidaridad con el Rey y contra Hugo Chávez y además ha mandado un serio aviso a los venezolanos: “Si quieren verme y oírme, que no voten a Hugo Chávez”. Este puede ser el final de don Hugo, porque no creo que en Venezuela soporten la ausencia de Miguelito, que es como el sol de la mañana que entra por la ventana, que entra por la ventana. Entre el presidente de la república venezolana y el bell canto y la fina estampa de Miguelito, seguro que la gente apostará por el amante bandido, porque no se concibe una vida sin ver y oír al de las faldas y, sobre todo, sin extasiarse con sus reflexiones filosóficas y sin que nos cuente otra vez que Picasso lo sentaba en su regazo.

Que tiemblen todos los papanatas caribeños, porque ahora el mundo cuenta con un arma verdaderamente destructiva de dictaduras y populismos banales: Miguelito Bosé. Él sólo puede acabar con el sarpullido mesiánico que está creciendo en Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia…Si en lugar de tanto embargo y tanta tontería hubieran acudido a las soluciones de Miguelito, Fidel Castro ya llevaría décadas fuera de Cuba y hasta los mismos iraquíes e iraníes habrían enseñado las puertas a sus respectivos sátrapas, con lo que nos habríamos ahorrado mucho sufrimiento y no pocos fracasos. Ni ONU, ni OTAN, ni perrito que ladre, la solución estaba en manos de Miguelito, que con una sencilla arenga puede resolver conflictos universales y expulsar a todos los que nos incordian: “O sois buenos o no canto”. Moratinos debería llevarlo siempre a su lado.

¿Lo de Israel y Palestina? Pues va don Miguelito y les da un ultimátum a ambos: “Si no os ponéis de acuerdo en una semana, os borro de mi lista de conciertos y no podréis verme ni oírme”. Conflicto resuelto. Él solito, con un sencillo ultimátum, puede ser el bálsamo reparador para tanta herida abierta como hay en el mundo. Miguelito es en sí mismo la bandera de la paz universal y donde él niega su presencia no crece la hierba.

Ahora, tras el órdago lanzado por don Miguelito Bosé al pueblo venezolano, Hugo Chávez no tiene escapatoria y la única salida que le queda es pedir perdón, “urbi et orbis”, y suplicar al vocalista-pensador y filósofo que no castigue a Venezuela con su ausencia y levante el veto que puede arruinar las ilusiones de todo el Caribe. De momento, desde que se han conocido las “soluciones Miguelito”, Daniel Ortega, Ebo Morales y hasta el mismo Fidel Castro han comenzado es escurrir el bulto y mirar para otro lado, que una cosa es la solidaridad y la simpatía que sienten hacia Hugo Chávez y otra bien distinta es la felicidad de sus pueblos. Felicidad que como bien saben jamás llegará si Miguelito escatima su presencia

¿Miguelito Bosé for president universal? ¡Bien, coño, bien ¡

jueves, 15 de noviembre de 2007

De charanga y pandereta


Antonio Machado, creo que con Miguel Hernández el poeta más rotundo de nuestra lengua, describió hace muchos años a “La España de charanga y pandereta”, que aún pervive, disfruta y se jalea con ruidos y musiquillas intrascendentes. ¿Qué puede hacerse cuando un pueblo que, como los ratones que seguían al flautista de Hamelin, está más pendiente de la charanga y la pedorrea que de la despensa de su casa y que hace más caso al ruido que a las nueces? España es un pueblo de gestos y desplantes toreros, de comadres y compadres que se contentan con el sustento que les da la charleta del bar y esa realidad, que ya describió Machado en “Del pasado efímero”, sigue siendo la constante que nos une en el ayer y el mañana. Malabarismo hortera, grandes gestos y grandes frases son parte esencial de nuestras constantes y por eso nos autodefinimos como un pueblo vitalista y alegre, siempre cerca de los extremos, siempre próximos a la sima, al sesteo y al desperezo.

¿Que por qué este inicio tan pesimista? La banal trifulca dialéctica entre el Rey, Zapatero, Hugo Chávez, Daniel Ortega y algún que otro grano de la misma espiga, ha evidenciado de nuevo que España, como Nicaragua, Cuba, Bolivia o Venezuela, se mueve por la impronta del orgullo y la pasión por los desplantes. El 93% de los españoles ignoraban que hubiera una “cumbre” iberoamericana y creo que aún subiría ese porcentaje si se preguntara sobre las dieciséis “cumbres” anteriores, pero un “quítate allá”, un “¿por qué no te callas?” entre mandatarios ha servido para que esa reunión, de repente, sea casi eje de nuestras vidas y motivo suficiente para que el sentimiento nos desborde, como la boda de una tonadillera y un torero. La mejor evidencia de que anduvimos por Sudamérica es que allí, como aquí, responden de igual forma a los resortes de la pasión y los desplantes toreros. Son excesivas las vísceras que ocupan nuestro cerebro y sólo así se explica que en Venezuela se admire a Chávez más por sus rancheras y corridos que por su política social. Y en España más de lo mismo.

El “¿por qué no te callas?” del Rey a Hugo Chávez, no puede ser motivo y justificación para relanzar la popularidad de uno o la impopularidad del otro, sin sobredimensionar lo anecdótico en detrimento de lo esencial. ¿Para qué era la “Cumbre”, cuales son los acuerdos tomados, qué aporta cada país, cual es la justificación y la filosofía de estos encuentros? A nadie le interesa porque lo único importante es la trifulca entre un parlanchín desmesurado y un Rey que lo es de España, pero que en aquel foro, como Jefe del Estado, estaba a la altura de muchos otros. Entre ellos Hugo Chávez, Daniel Ortega o Evo Morales, que se han apresurado a señalar que “el Rey de España ya no calla a ningún indio”.

Además resulta curioso que la respuesta popular es similar, aunque opuesta, en España que en Venezuela. Los medios oficialistas venezolanos están descendiendo incluso a los días de la Conquista, poniendo en cuestión la legitimidad de Hernán Cortes o Pizarro, y los españoles, cortados del mismo paño, hacen lo propio destacando la vacuidad de Hugo Chávez y la valentía y la gallarda intervención del Rey. Chávez ha aumentado su popularidad en Venezuela y en toda América latina y el Rey ve relanzada su figura y su aceptación en España, de tal forma que el 94% de los españoles aplauden con entusiasmo su “¿por qué no te callas?”, las cinco palabras más rentables y espontáneas que han salido de la boca del monarca en los últimos años.

En estas reflexiones a vuela pluma, no quiero entrar en las razones de uno u otros, sino señalar la pasión que solemos poner en lo superfluo y cómo asuntos de gravedad o largo alcance, se soslayan porque siempre es más fácil interpretar el gesto que el texto. En España tienen mucho tirón los carnavales porque la gente se cree las caretas. De todos modos si a Hugo Chávez le beneficia y al Rey le beneficia, parece equitativo felicitarlos a los dos, pero ¿qué hacían allí y cual es el cuerpo real de la anécdota? Silencio, sólo se oye el silencio.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Consejera de la mala educación


No sé si la consejera de Educación pierde la compostura o simplemente es que no tiene compostura, pero el caso es que en cada pleno de la Asamblea de Extremadura nos monta su numerito con un histrionismo gesticular que denota poca seguridad y muy mala educación. Es de lo más negado que he visto en mi vida política y no entiendo cómo en sus propias filas no le enseñan algo de urbanidad para que pueda ahorrarse el soponcio y para ahorrarnos a los demás visión tan desastrosa de sus puestas en escena. Resulta extraño que otras consejeras, que están recién llegadas y que vienen de fuera del mundo político, sin antecedentes ni consecuentes, demuestren más temple, más cintura democrática y más tablas que esta consejera de la mala Educación, supuestamente forjada en la diatriba parlamentaria.

¿Por qué pierde los nervios, por qué se crispa tanto cada vez que le hacéis una pregunta?, me preguntaba un diputado de sus propias filas. La explicación más recurrente es que se sabe incapaz de llenar dignamente el traje de consejera y esa evidencia la pone de los nervios, pero también pueden tener cabida otros factores, como la mala educación. Habla atropelladamente, enfatiza ridículamente cada frase y utiliza un lenguaje de arrabal impropio en cualquier consejero, pero aún más impropio en alguien encargada de la Educación. Da grima imaginársela en algún foro de representación, donde tenga que tratar con otros consejeros ¿Qué pensarán de Extremadura viendo y oyendo a semejante embajadora? César Diez Solís, con el aplomo que le caracteriza, la rebautizó en el último pleno: “es ud. la consejera de la mala educación”

Es una pena que los plenos de la Asamblea no se retransmitan por el Canal extremeño, porque así podría ver Extremadura que la Educación está en manos de una consejera que mira con odio, con evidente inquina y que al final golpea el micrófono, pagano último de sus arrebatos. Y de su mala educación. Desde luego difícil lo tiene el presidente de la Junta si con gente así pretende vender una nueva imagen de la Junta y de Extremadura. La Educación y los docentes, -menos mal que le excluyeron la Universidad-, deberán tener mucha paciencia y pensar aquello tan resignado de que “no hay mal que cien años dure”. Triste panorama.

martes, 30 de octubre de 2007

Reinventar la historia


Creo que algunos nos dan una visión completa de lo que pretenden con la “Educación para la ciudadanía” y la “Recuperación de la Memoria Histórica”: reinventar la historia, reescribirla a placer para hacer verdad aquello de Alfonso Guerra: “vamos a darle la vuelta como a un calcetín a España y no la va a conocer ni la madre que la parió”. Loable premonición que ya tiene rango de ley orgánica, con lo que siguiendo la senda programática de sus apóstoles, habremos de aceptar como verdad absoluta que Franco murió hace 25 años en lugar de 32 y que del franquismo, sin intermedios, pasamos a Felipe González, que fue el que hizo la transición, universalizando la Seguridad Social, alejándonos de la caspa de la familia Ewing, garantizándonos el subsidio, la jubilación, cerrando la inflación, escolarizando a los niños desde el seno materno, levantando polideportivos, sembrando autovías y casas de cultura, trasladándonos en el tren de alta velocidad, metiéndonos en Europa…

Acabamos de enterarnos de que gracias a Felipe González pasamos del piojoso Naranjito al modernísimo Curro de la Exposición Universal, la UCD fue un invento y Adolfo Suárez no existió, sacándonos de un error a los que creíamos que había sido presidente del Gobierno. Según los apóstoles de la patraña, todo este milagro, que asombró al mundo entero, “comenzó cuando los españoles, un 28 de octubre de 1982, le pusieron color a una vida entonces demasiando gris”... Cada uno cuenta de la feria según le va en ella y en este sentido es posible que sea su vida la que se ha despojado de los tonos grises para entrar en el cromatismo del arco iris. Pero sin pretender aguarle la alegría bueno es recordar algunos otros colores que parece olvidar. Vamos a ello.

La foto de Felipe González y Alfonso Guerra, asomándose a una ventana del hotel Palace, luce hoy un amarillento mustio-otoñal-macilento-pringón, no tanto por el tiempo, que 25 años no es nada, sino por lo que supuso de frustración a un pueblo que el 28 de octubre de hace 25 años, se volcó en las urnas, al reclamo de “Por el cambio”. Mayoría absoluta y 202 diputados era el legado que se ponía en manos de Felipe González, tomando el testigo a una débil UCD, que después de ganar dos elecciones, pasó de 168 a 11 diputados. Durante 14 años Felipe González gobernó España como quiso, cuanto quiso y cuándo quiso, perdiendo finalmente las elecciones frente a José María Aznar. Semejante afrenta, 12 años después, sigue escociendo y mucho me temo que el berrinche se alargará durante seis o siete generaciones, porque aquello supuso dejar muchas pudendas al aire y vaciar de mentiras las soflamas de un sistema agotado en 14 años, por corrupto y por trilero, en el que abundó el latrocinio y se facilitó el enriquecimiento de no pocos desalmados, cobijados entre las ubres del poder. Y también por experto en buscar atroches democráticos y por el moderno y singular uso de la cal viva como objeto de blanqueo…

Las secuelas del felipismo contaron pasos por los patios de muchas cárceles y el propio Felipe González, que decía enterarse por la prensa de lo que hacían sus ministros y que con tantos votos fue aupado al poder, se libró por un sólo voto de recorrer él mismo los senderos carcelarios con algunos de sus ministros, gobernadores, secretarios de estado, directores generales… Fue una época de bochorno nacional colectivo, en el que era más conocido el general Galindo, que cualquier ministro y en la que el director general de la Guardia Civil, un tal Roldán, andaba saltando tapias para huir de la Guardia Civil, al alimón con el gobernador del Banco de España, la directora del BOE, policías, delegados del Gobierno…

Felipe González, que presumía de venir de una lechería, fue el gran aliado del gran capital, puso alfombras a las multinacionales, facilitó el enriquecimiento de los propios y cercanos y llenó de cochambre y de temor a una España que aprendió que “el que se mueve no sale en la foto” y que los familiares del poder podían incluso disfrutar de despacho en las dependencias oficiales. Se pretendió enterrar a Montesquieu, metiendo el legislativo, el ejecutivo y el judicial en la misma coctelera; se intentó, con presiones inéditas, neutralizar a la Justicia y se buscó a la desesperada torcer el brazo a los medios de comunicación, primando a los obedientes y persiguiendo a los que ofrecían resistencia.

Presumían de tener un “dossier” de cada españolito, que pendía sobre nuestras cabezas, porque la sensación era de que “el gran hermano” nos vigilaba y sabía cuándo y cómo nos habíamos metido el dedo en la nariz. Enterraron el socialismo, se desprendieron del obrerismo, renunciaron a la república y al marxismo, se entregaron, como hambrientos al pan fácil y acabaron enterrando las ilusiones que más de diez millones de españoles pusieron en la esperanza de una renovación que sólo llegó para mantener los vicios y cambiar los nombres. Esta es la cara real de una etapa que ahora se nos presenta como maná celestial por los que, después de tantos años, siguen disfrutando de la bula felipista. ¿Qué de bien nacidos es ser agradecidos? ¡Ah, bueno!.

miércoles, 24 de octubre de 2007

¿Quién debe irse de España?


En YouTube puede verse el video, del que se ha hecho eco medio mundo. Un fulano de 21 años está hablando por el móvil en el vagón de un tren de cercanías, en Cataluña. Se levanta y ve a una joven de definidos rasgos étnicos -parece que es ecuatoriana- que viaja sola sentada al otro lado del pasillo. El energúmeno, una pobre bestezuela que debería estar atada con una cadena muy corta, sin dejar de hablar por el móvil, se dirige a la muchacha y comienza a golpearla en la cara y le toca el pecho, mientras le dice “puta de mierda, vete a tu país”. La muchacha se achica en el asiento, visiblemente atemorizada y el fulano parece quedar satisfecho con su heroico comportamiento, pero inesperadamente le lanza una patada, más bien coz, en plena cara y vuelve a agredirla hasta que la víctima se levanta y huye. La cámara del tren lo grabó todo y el tiparraco ha sido detenido por la Guardia Civil

Por supuesto que es un hecho aislado, algo repugnante que sólo retrata la ira irracional del tipo que protagonizó la aberración y que está muy lejos del sentir de España, pero el video ha entrado en la conciencia internacional como grano de sal en una herida y España es señalada estos días como un país donde estas cosas ocurren porque pueden ocurrir.

¿Cómo explicarle ahora a la muchacha que eso fue un accidente fortuito, aislado, y que nos hiere a todos tanto o más que a ella? ¿Entenderá que España, entre ella y el mandril que la atacó, siempre se quedará con ella y que es el mandril el que sobra en España?

No sé que hará el juez con el tipillo, esa subespecie de humanoide, pero si lo encierra en la jaula de un zoológico, yo seré uno de los que paguen por verlo.

sábado, 20 de octubre de 2007

¡Él se llama Josep Lluis!


Pues me he pellizcado dos o tres veces, pero no puedo evitar estar de acuerdo con Carod Rovira cuando defiende su nombre, Josep Lluis, y se enfada con los que los que pretenden castellanizarlo. ¿Por qué tenemos que ser tan mezquinos y negar la existencia de la lengua catalana? Yo no leo ni oigo a nadie decir Bladimiro cuando se quieren referir a Vladimir Putín y tampoco decimos Jorge Matorral cuando nos referimos a George Busch, e incluso creo que alguien lo tomaría a broma si decimos Factura Clintón, Antonio Hopkins, Guillermo Shakeaspeare, Ruperto Murdoch, Luis Hamilton… Si Carod Rovira además de llamarse quiere ser llamado como Josep Lluis, creo que está en su derecho y poco trabajo nos cuesta respetar su decisión. El catalán está mas cerca que el inglés o el ruso y la antipatía que pueda despertar el personaje nada tiene que ver con la legitimidad de lo que pide.

Y me he vuelto a pellizcar porque también estoy de acuerdo con él cuando dice que no se siente español. Yo en mis adentros me digo “pues te jodes porque lo eres”. Él no se cree español, pero eso es como si yo me creo torero, Napoleón o presidente de la república chechena. Josep Lluis Carod Rovira es catalán, pero no hay que magnificar sus bobadas ni lapidarlo porque sea un vivales que nos vende constantemente su burra. Cataluña es una comunidad de España y todos los catalanes son españoles, como españoles somos todos los extremeños, andaluces, vascos o gallegos. ¿Qué él dice que no? Pues bueno, que diga lo que le de la gana y que se cabree cuando quiera, pero lo cierto es que nació en España, vive en España, come de España y es vicepresidente de una comunidad española. Todo lo demás son ganas de enredar y entretener al personal con provocaciones infantiles.

“¿Yo me llamo Josep Lluis?” Eso es verdad y Josep Lluis debemos llamarlo. “¿Yo no soy español?” Eso es una gilipollez y no deberíamos darle más recorrido que el que le dimos a El Solitario cuando dijo que él era un defensor de los oprimidos. Hay mucha gente con delirios de grandeza, que viven permanentemente en Fantasilandia y aunque algunos están en centros especializados, otros, como Josep Lluis, son vicepresidentes de una comunidad puntera en España, precisamente por proclamar estas paridas y tener la jeta suficiente como para enfatizarlas y subliminarlas.

¿Qué dónde va Cataluña con don Josep Lluis? No lo sé, pero nuestro personaje manda allí y manda en media España, precisamente por el enorme mérito de ser independentista, despreciar a España y asegurar que él no es español. Puede parecer una simplicidad, pero si es imprescindible ser español para ser diputado, ¿cómo han dejado que se presente a las elecciones un extranjero? ¿Cómo ha conseguido su acta y por qué votan los catalanes a un señor de fuera y que no tiene la nacionalidad española? Su propia confesión debería ser suficiente para retirarle el tenderete que se ha montado. Y lo que ya es desmadre supremo es que también ha sido diputado de las Cortes españolas y de allí ha estado cobrando unos cinco mil euros mensuales. Él, que es muy listo, tiene motivos para pensar que los demás somos medio memos!

¿Qué si hay más respecto a don Josep Lluis? Pues además de mandar en Cataluña, pisa fuerte en España, porque aunque no se siente español no renuncia a ninguno de los privilegios que tenemos por serlo y tiene una influencia decisiva en las leyes que se elaboran para todos los españoles. Tiene tanta influencia y capacidad de decisión, que es uno de los interlocutores más y mejor escuchados por el Gobierno español y TVE le da el mismo tratamiento que a Zapatero, Rajoy, Llamazares y Duran Lleida.

Estas son las cosas que deberíamos analizar y creo que, como país serio, estas son las cosas que deberíamos impedir. Por lo demás ¡bon somni, don Josep Lluis!

domingo, 14 de octubre de 2007

¡El escudo de oro de Mérida!


Parece que el alcalde de Mérida, al salir de su despacho se echa al bolsillo un puñado de “escudos de oro”, por si se encuentra con alguien al que tenga algo que agradecerle. Es un hombre prevenido y con ese criterio de pagar favores y simpatías acabaremos todos teniendo “el escudo de oro”, porque ¿quién no está dispuesto a hacerle un favor al alcalde de Mérida a cambio del “escudo de oro de la ciudad”?. Calle es un hombre amable y agradecido que en un bolsillo lleva caramelos para los niños y en el otro “escudinos de oro” para los adultos. Para los adultos que le sonrían, claro. ¡Qué diferencia con Pedro Acedo, que si podía se escaqueaba y no pagaba ni el café! Me pregunto si Angel Calle puede imponerme el escudo de oro de Mérida con carácter retroactivo, porque recuerdo que una vez almorcé con Pedro Acedo y pagué yo. ¿No me lo merezco?

Ahora, de una tajada ha impuesto los dos últimos “escudos de oro” en Villafranca de los Barros, su pueblo. Lo invitaron a dar un pregón en un barrio de Villafranca y como agradecimiento, impuso el escudo de oro de Merida al presidente la asociación que lo había invitado y ya, metido en faena, se llevo la mano al bolsillo y le impuso otro al alcalde de Villafranca, Ramón Romero. Supongo que por alcalde, por compañero de partido y por la reconocida trayectoria de Ropero en favor de Mérida. Para mi que se quedó corto, porque debería haberle impuesto tres y darle uno de repuesto, por si se le pierde alguno. Nada de protocolos, nada de consultas, liturgias, formalismos y bisuteria barata, los “escudos de oro” de Mérida son de don Angel Calle y él los entrega a placer, según convenga y le parezca. O sea, igual que Ibarra entregaba sus medallas, pero a lo bruto, sin disimulo alguno.

A este paso el “Escudo de oro de Mérida” podremos conseguirlo en el mercadillo, en los huevos “Kinder”, en la “subasta del mochuelo” o en la tómbola de Cáritas, y el que no tenga que se haga del PSOE o invite al alcalde a unas migas con torreznos, porque el alcalde de Mérida regala escudos de oro como si fueran pin del partido y, además, como las pizzas, los entrega a domicilio, porque si alguien lo invita a una barbacoa, se lo impone a domicilio. La duda que me queda es si los “escudos de oro” son de oro o son de un oro tan falso como los merecimientos de algunos. Se lo tengo que preguntar a Angel Calle.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Zapatero cumple: ja, ja, ja


La delegada del Gobierno en Extremadura, doña Carmen Pereira, ejerce una vez más como delegada del PSOE y sale a la palestra, ahora desde una Tribuna de HOY, para asegurarnos que “Zapatero cumple”, pero se ha guardado decirnos qué es lo que cumple, dónde y con quien cumple Zapatero. Bien sabe ella que con su barnizado, el consentimiento del PSOE extremeño y el sometimiento de la Junta de Extremadura, en los Presupuestos Generales del Estado Extremadura queda relegada, descolgada diez puntos de la media nacional, lo que para ella no es ninguna novedad, ya esta es la cuarta tragadera que tiene que digerir porque de eso y para eso cobra. Viéndolo así, es verdad que “Zapatero cumple”, pero con doña Carmen Pereira.

¿Cómo cumple Zapatero? Según su delegada en Extremadura la mejor evidencia es que Extremadura recibe por habitante más que Cataluña, Andalucía o Madrid… Este es el argumento más grotesco, zafio y discriminatorio de cuantos pueden esgrimirse para justificar unos presupuestos injustos, en los que se plasma con toda claridad que el Gobierno da más a los que más tienen y menos a los que más necesitan, ensanchando las desigualdades, rompiendo el principio de solidaridad y sentenciando a Extremadura, donde tiene garantizado el “chitón en boca”. ¿Zapatero cumple? Sí, dando más a los que más teme, en detrimento de comunidades como la nuestra donde es evidente el sometimiento por la cacareada disciplina de partido. Con unos presupuestos como los que se nos vienen encima, lo mejor que podía hacer la delegada del Gobierno es callarse y reservar su osadía y su cinismo para mejores causas. Si no puede defender a Extremadura, que por lo menos no intente burlarse de ella.

Ya que la delegada del Gobierno nos invita a analizar los PGE, veamos en ellos cómo “Zapatero cumple” con Extremadura: La inversión media ha subido un 17´88% en las CCAA, frente al 8´08 de Extremadura. Con diez puntos descolgados de la media nacional ¿cómo se atreve la delegada del Gobierno a salir con esa cohetería? ¿Cómo se atreve a subrayar nuestro crecimiento frente a Cataluña, Andalucía, Valencia ó Baleares? Cataluña sube en inversión un 47´59%, Andalucía un 20´95, Valencia un 25´02, Baleares un 29´41 y Extremadura un 8´08. ¿Sabe la señora delegada que Cataluña ha conseguido un 39´54% más que Extremadura? Resignación cristiana, tenemos que estar contentos?

Extremadura ha sido discriminada entre las comunidades gobernadas por el PSOE, que nos sacan 10 puntos de diferencia. Y en el colmo de los colmos, incluso ha sido discriminada respecto a las comunidades gobernadas por el Partido Popular. Si el PSOE extremeño y sus diputados votan semejante engendro presupuestario, habremos de convenir en que aquí, aunque sólo cobre doña Carmen Pereira, todos son delegados del gobierno, empezando por el propio presidente de la Junta. Con estos datos incontestables, ¿cómo puede la delegada del Gobierno mostrar contento e incluso justificar que por ellos “Zapatero cumple”? ¿Por qué ha salido “el que se va pero no se va” hablando de armar el “dos de mayo” si no se obtenían las inversiones deseadas? ¿Dónde está el levantamiento anunciado cuando se ha comprobado que no llegan ni las deseadas, ni las necesarias, ni las que nos corresponden, porque Zapatero necesita contentar a los que lo tienen cogido sabe Dios de dónde? ¿Tenemos que estar contentos?

Extremadura y Andalucía tienen recogido en sus respectivos estatutos el pago de la deuda histórica, pero el pago se hace efectivo en Andalucía con la aportación anticipada de 300 millones de euros, mientras que en Extremadura sigue siendo mera historia, porque no se nos anticipa ni un céntimo. ¿Tenemos que estar contentos?

El AVE, después de tanto vuelo, entró en los presupuestos del pasado año con 78 millones de euros para dos tramos, pero el Gobierno sólo ha ejecutado 14 millones ¿Dónde están los 64 millones que faltan? Lo habitual es sumar las cantidades no ejecutadas a las nuevas partidas presupuestarias, como se ha hecho con Cataluña, Andalucía, Valencia… pero esos 64 millones se han perdido en el camino, han volado y, además, en estos PGE se recogen 114 millones menos de lo anunciado. ¿Quiere otra ración de AVE la señora delegada? Pues mientras ella sigue aferrada al 2010 como fecha de conclusión de la obra, en los PGE se recoge que la previsión para ese año el del 50% de la inversión total, pero como la delegada es tan lista, es capaz de concluir la obra con la mitad del presupuesto. ¿Zapatero cumple? Desde luego no con Extremadura.

Las consecuencias de mirar para otro lado


En España han ocurrido cosas que merecían un pronunciamiento del Rey como del Jefe del Estado, pero todos nos hemos quedado esperando, porque en esos momentos claves lo más sonoro que salía de la Casa Real era el silencio. ¿Hay serias amenazas de disgregación? ¿Y qué ha dicho el Rey? La ofensiva radical de los nacionalistas separatistas que desde las instituciones públicas dicen sentirse incómodos en España aumenta en cada ocasión que se presenta y en los próximos días comprobaremos atónitos como el Estado de Derecho no pude, o no quiere, impedir que el presidente de una comunidad proponga un ilegal refrendo para sondear su autodeterminación. La unidad de España con estos sarpullidos está amenazada por la ruptura de los que dentro de ella se sienten mal y quieren desestabilizarla, pero ¿ha dicho algo el Jefe del Estado, ha dicho algo el Rey?

Cuando el Estatut catalán se equiparó de hecho y de derecho a una nación dentro de otra nación, oímos voces y opiniones desde todos los frentes, pero desde la Jefatura del Estado se abundó en el mutismo y se siguió abusando de la estrategia del silencio, tal vez pensando que al no entrar en el escenario no se contaminaría. En mi pueblo a eso se le llama “escurrir el bulto”. El Rey no ha querido pronunciarse cuando han quemado la Constitución, no se ha pronunciado cuando han quemado la bandera de España, no se ha pronunciado cuando en las propias instituciones oficiales se ha puesto en cuestión el modelo territorial que garantiza la unidad de España y no se pronunció cuando desde el propio Ejército se alertó de las consecuencias de esta deriva separatista. Y mientras tanto la imagen que se proyectaba de la Casa Real era la de una diversión permanente, unas vacaciones permanentes, una cacería permanente, un navegar permanente y una inhibición permanente, equiparándola a los ricos ociosos que no pisan suelo y saltan de la limusina al helicóptero para aterrizar en el yate de super lujo, camino de la eterna regata…

Incluso en momentos claves para dar una imagen de normalidad ciudadana, la Casa Real cayó en el pecado de la ostentación, el poderío y la opulencia, como cuando han nacido las hijas del Príncipe. Nada de Seguridad Social y nada de sencillez, a todo trapo en la clínica privada más lujosa y costosa de España y con la exageración añadida de reservarse una planta completa para preservar su privacidad. Y cuando la mayoría de los jóvenes españoles anda en la cavilación de hipotecarse de por vida para comprar un piso de 60 metros cuadrados, los Príncipes se instalan en una residencia auténticamente real, a todo confort, a todo lujerío y al margen del pulso de la calle. ¿A quien puede extrañarle lo que está ocurriendo y la indiferencia con que se está viendo?

El Rey se granjeó el respeto de todos durante los episodios del 23-F y de allí partieron muchos adeptos al “juancarlismo”, pero no se puede vivir de esa renta permanentemente. La monarquía en España esta en cuestión soterrada y ciertos gestos hacen aflorar tisc que la Casa Real no ha sabido ver ni valorar. Como todo, como todos, la monarquía también necesita pasar por una ITV que revise sus engranajes más desgastado. O seguir así y ya veremos lo que depara el futuro.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Injurias a la Corona


La policía, el Fiscal de la Audiencia Nacional, los Mossos d´escuadra, la Consejería de Interior de la Generalidad, la Audiencia Nacional y no sé si también el Ejército, la ONU, la Interpol y los municipales de Barbate, andan a la busca y captura de unos supuestos independentistas que quemaron fotos del Rey, con motivo de su visita a Gerona. Parece que quemar fotografías del Rey es un delito y por tanto poco puede objetarse de que tal delito se persiga y se detenga a los supuestos delincuentes, pero lo que no entiendo muy bien es por qué es un delito quemar fotos, sean del Rey, del Presidente del Gobierno, de la señora de la limpieza o del zapatero de la esquina. ¿Está así estipulado en las leyes, códigos, reglamentos…? Pues yo sigo preguntándome por qué, porque para mis cortas entendederas de lego absoluto, quemar una foto del Rey es mostrar un rechazo, una opinión política, y el Rey y la monarquía entran en el terreno de lo opinable.

¿Es España una monarquía parlamentaria? Si ¿El Rey es el jefe del Estado? También ¿Estamos todos obligados a ser monárquicos? Creo que no. ¿Es más grave quemar una foto del Rey que publicar fotos de Jesucristo y de la Virgen en actitudes pornográficas? A esto ni respondo, pero me gustaría que la progresía y la modernidad intelectual se posicionaran al respecto.

Nos alarmamos de que los integristas islámicos persigan a muerte al autor de unos versos contra el Corán y mostramos nuestro rotundo rechazo y nuestra alarma de seres tolerantes y civilizados a que monten trifulcas por unas caricaturas del profeta Mahoma, mientras vemos con absoluta normalidad que unos separatistas republicanos sean perseguidos y encarcelados por quemar unas fotos del Rey. ¿Son intolerables las algarabías de los islamistas por las caricaturas de su profeta y es tolerable que se secuestre una revista por las caricaturas de príncipes y princesas? Parece que sí, pero yo no lo entiendo y no creo que por no entenderlo vengan a detenerme.

El concepto de divinidad ya no anida en cetros y coronas y, hasta donde uno alcanza, el Rey es una figura política a la que hay que respetar, pero sobre la que se puede discrepar. Estamos todo el día justificando los nacionalismos, incluso los excluyentes; vemos como anecdótico que unos fulanos encapuchados fusilen el cielo durante un mitin separatista; nos parece gracioso que el presidente de Cataluña se coloque burlescamente una corona de espinas y consideramos arte unas fotos pornoblasfemas, pero no parpadeamos si se encarcela a unos republicanos que muestran su rechazo de la monarquía y queman fotos del Rey.

Están editadas las caricaturas, “Los borbones en pelotas”, que los hermanos Bécquer publicaron en su día sobre Isabel II y sus supuestas relaciones con el general Serrano y con otros muchos, pero hemos progresado tanto y nos hemos hecho tan tolerantes que ciento cuarenta años después perseguimos a los que queman una foto del Rey o publican una caricatura de su hijo. Será normal, justo y necesario, pero yo no lo entiendo.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Nueva situación políca


Cojo el título de la Tribuna publicada el sábado pasado por Francisco Fuentes, porque define perfectamente la situación en la que se haya como cancerbero del reino y guardián de las esencias del desencuentro, el escupitajo, la insidia, la manipulación y la navaja en la bocamanga. Una vez más le traiciona el subconsciente y aunque se va por los derroteros de siempre, sus alambicadas disecciones delatan su cabreo monumental y la rabieta que le produce que, por fín, en Extremadura haya una nueva situación política en la que personajes como él se han quedado sin discurso. ¿Qué puede hacer don Francisco Fuentes en una mesa de diálogo, además de aburrirse y no enterarse de nada? Leyéndolo me he acordado del “gironazo” que protagónizo Girón de Velasco contra los que pretendían, desde las filas del propio régimen franquista, una apertura hacia el entendimiento y la democracia. El “gironazo” de ayer es el “fuentazo” de hoy.

La nueva situación política deparará muchas sorpresas porque (“guarte, guarte, rey don Sancho, no dirás que no te aviso”) ahora el presidente de la Junta tiene abierto dos frentes de oposición, el lógico, esperado y natural del Partido Popular y el frente del los frentistas internos, de los recalcitrantes, de los “girones” de guardia, que no han esperado ni cien días para recordarle que ellos están ahí y que con ellos todo fue y todo iría mejor. El cierre de su arenga es propio para el diván de un siquiatra: “…estos resultados se producen cuando el PSOE sustituye a quien ha sido veinticuatro años presidente de la Junta por un nuevo candidato. De haberlo hecho los resultados electorales de la derecha en Extremadura pasarían de la tragedia al esperpento”

Así están las cosas y así es como las cuenta en su “fuentazo” don Francisco Fuentes, evidentemente incómodo en la nueva situación política en la que, al margen de mayorías y minorías, gobierno y oposición están buscando una vía para el entendimiento y el acuerdo, sin que el gobierno deje de ser gobierno y sin que la oposición deje de ser oposición. Él no encuentra sitio en esta situación y, ya lo está haciendo, intentará por todos los medidos torpedear cualquier acuerdo que evidencie que estamos en otro tiempo. que aquello ya pasó y que él pasó con aquello. Por eso, dos días después de escenificarse en la Asamblea de Extremadura la posibilidad del diálogo, don Francisco Fuentes, se apresura a echar tierra en los cojinetes para que esto no funcione y, de paso, le envia recados al nuevo presidente: “cuidado que estás ahí tutelado y de prestado”

Pero es que, además, en su estrafalaria disertación se nos vuelve nostálgico y añora con ternura de novicia a otros candidatos del Partido Popular, a los que parece reclamar…¿porque eran mejores?. ¿Don francisco Fuentes quiere lo mejor para el PP? Se sabe que el viejo PRI mejicano elegía también a los candidatos de la oposición y el PSOE quiere imitarlo. A nivel nacional, catapultando a Ruiz Gallardón contra Mariano Rajoy y en Extremadura, señalando al PP que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. ¡Qué gentil, que alma tan grande, tan buena y tan generosa!

¿Cuál es la intención última del “fuentazo”? Volatizar cualquier puente y hacer imposible que en Extremadura, como se viene haciendo en el resto de las comunidades, se abra una fase en la que se visualice la nueva situación política, después de 25 años de incomunicación. ¿A río revuelto ganancia de pescadores? ¡Ea, ea, ea, don francisco se cabrea¡

lunes, 2 de julio de 2007

Borrón y cuenta nueva


Creo que al presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, debemos darle tiempo y carrete para que vaya tomando medida de lo que él quiere y de lo que de él se espera. Ahora todos los vientos soplan sus velas, porque ha recibido un respaldo mayoritario, porque parece distinto, porque no le salen sapos por la boca, porque no va de listo ni de gracioso, porque se espera que sepa hacerse con el timón y porque inspira cierta simpatía, ya que se sabe que la herencia recibida no permite dispendios ni cruceros de placer. Pese a la coral polifónica, encargada de aupar a lo divino cualquier estornudo, Extremadura ocupa los últimos puestos en casi todos los índices de progreso y bienestar. Mayor tasa de paro, mayor pobreza, menor RPC, menor PIB… Complicada tarea la suya porque, además, él no puede comenzar cortando amarras ya que está tutelado y supervisado, desde dentro y desde fuera, por un partido que, de momento, sigue en las mismas manos y controla hasta el más leve de los suspiros. Está en cuarentena y es de desear que los de dentro acierten a darle el mismo margen que los de fuera. Está por ver.

¿Borrón y cuenta nueva? Es evidente que Fernández Vara no puede hacerlo, pero creo que merece un voto de confianza, además del que le han dado las urnas, y que los que hemos sostenido una visión crítica, y en ocasiones poco afortunada, la depongamos en un largo trecho para que pueda encontrar su sitio. Después de 25 años de ocupación, gritos y peleas, no podemos negar un aliento a lo que llega, porque puede saltar la sorpresa. Recordemos que Adolfo Suárez llegó a la presidencia del Gobierno desde la Secretaría General del Movimiento y que aunque en un principio se le negó el pan y la sal, concluyó por rendirlos a todos con la contundente elocuencia de sus hechos. Fernández Vara no tiene que hacer ninguna transición de la dictadura a la democracia, sin ruptura, pero sí tiene que poner en hora todos los relojes, aflojar muchas cuerdas, levantar muchas botas y mirar con realismo la situación de Extremadura. Sin ruptura. La tarea parece complicada, pero no se me antoja imposible en alguien que ha demostrado tenacidad y ambición, sin perder las formas.

De entrada el nuevo gobierno apuesta por la renovación generalizada, aunque una consejería, la de Educación, quede con la misma titular y otros tres consejeros pasen a departamentos distintos. Ocho caras nuevas, entre las que está Juan María Vázquez, municipalista, político de muchas escamas, pero no exento de cierta moderación y eficacia. Como en el caso del presidente, necesitarán tiempo de anclaje porque en el último tramo la Junta era como un colosal desierto, en el que no se atisbaba oasis por parte alguna.

O sea un tiempo nuevo que se abre y que puede traer aires distintos, porque nadie sigue permanentemente la estela de nadie y al final cada cual deja sobre el papel su propia huella. Fernández Vara concluirá por ser y por comportarse como Fernández Vara, aunque esto a más de uno le pellizque el estómago. De entrada y hasta ver los pasos que da él y su gobierno, lo mejor es pensar que todo va a ir mejor, que esto puede cambiar y que Extremadura se encauza por una nueva senda hacia el desarrollo y el entendimiento. Si, como ha dicho, el presidente va a serlo de todos, es de suponer que el gobierno también, con lo que después de 25 años seremos muchos los extremeños que, por fin, tendremos presidente y gobierno. Una buena noticia.

jueves, 28 de junio de 2007

Y Ferrera habló en el ruedo


El pasado verano, José Antonio Monago y yo, tuvimos un encuentro con Antonio Ferrera. El motivo era hacerle una especie de desagravio desde el Ayuntamiento pacense, por no haber estado presente en la feria de Badajoz. Durante la conversación, sentados en un tresillo, ví que a Ferrera se le manchaba el pantalón de sangre, a la altura del muslo interior derecho. Alarmado se lo indiqué, pero el torero no se inmutó y siguió hablando, sin prestar atención a la mancha que crecía camino de la rodilla: “¡Antonio, que estás sangrando!” “Bueno, no te preocupes que no es nada, que está controlado, es que ayer en Pamplona un toro me dio un agarrón y la herida está abierta para que drene”. Aquella cornada la había recibido encina de otras tres cornadas y la piel era tan inconsistente que necesitaba drenar y tiempo para cerrar. Cuando acabamos la conversación, Ferrera, cojeando levemente, se dirigió a su moto, se puso el casco y nos dijo adiós con una sonrisa, mientras aceleraba.

¿Están hechos los toreros de una materia especial? Yo creo que eso forma parte de la leyenda y la mejor evidencia es que la herida de Antonio sangraba como la de cualquiera, aunque las más de veinte cornadas que lleva tatuadas en la piel, lo hayan insensibilizado al dolor, que en él tiene una dimensión distinta. Ferrera tuvo que crecer rápido, lejos de las modorreras infantiles, al margen de mimos y carantoñas, porque le salió antes el torero que la barba. Está recibiendo cornalones desde los once años y a estas alturas tiene cierta familiaridad con los desgarros de su carne y tutea al peligro como algo consustancial a su trabajo. Creo que la materia especial de Antonio Ferrera no está en su carne sino en su cabeza. Allí dentro siempre hubo un torero y para llegar a enseñarlo tuvo que sufrir los dolores de muchos partos.

Ahora, ante la realidad esplendorosa de su arte, de su valor suicida y su maestría, son muchos los que buscan la comparación con los que llegan y ahí se pierden, porque en cada torero están también sus circunstancias y las de Antonio han sido escritas en rojo de sangre, pesares, sinsabores, ojerizas y soledades. Detrás de Ferrera sólo está Ferrera y eso es muy duro en un oficio empedrado de tanto alarde y tanta publicidad, aunque finalmente el toro pone a cada uno en su sitio. A sus veintinueve años, Ferrera, como todos los grandes matadores de la historia, sólo es comparable a Ferrera. ¿No forma parte de su tragedia que algunos lo hayan descubierto ahora, tras dos tardes memorables en las que ha enseñado su largo oficio de maestría y pundonor?

Antonio Ferrera ha hablado en el ruedo, que es el lugar donde hablan los toreros de casta. Allí, en el coso pacense su discurso, todavía, acaricia el graderío y no cesan los glosarios sobre su disposición, su forma de plantarle cara al toro, su par, sus pares y la ayuda que le presta su nervio y su alegría. Ahora sí, ahora no se le cuestiona y comienzan a ver en él más arte que tremendismo. Ferrera ha hablado y el auditorio ha salido convencido. Torero.

lunes, 25 de junio de 2007

Democracia burlada en Montijo


Sé que la liturgia y los procedimientos son importantes a la hora de administrar justicia y sé que los jueces, al menos en teoría, dictan sus resoluciones con una venda en los ojos para que ningún olor ni color distorsione sus determinaciones. O sea, que a pesar de todo y pese a llamarme Tomás, sigo siendo un crédulo del sistema. Todos hemos visto películas en las que un asesino, con irrefutables pruebas en su contra, sale con la sonrisa abierta del juzgado, porque el registro en su coche o en su domicilio no se ajustó al ciento por ciento a la norma establecida…¡Dura lex, sed lex, pero lo de Montijo…!

El electorado de Montijo, el pasado 27 de mayo, votó cumpliendo la liturgia, los plazos y procedimientos de rigor que exige la democracia y votó en conciencia y en libertad. ¡Y eso es lo importante! Errores posteriores en el recuento, sumando lo que no se debe sumar y alterando, queriendo o sin querer, la voluntad de los montijanos, no pueden prevalecer sobre la soberanía de un pueblo que uno a uno, depositó su determinación en una urna. Pero si además se reconoce esta evidencia y el propio sistema de garantias las asume en el fondo, las formas, los plazos y las pólizas no pueden entorpecer la determinación de un pueblo, porque si se sienta este precedente acabaremos cuestionando la Justicia y la democracia.

Si la Junta Electoral reconoce y alerta del error porque se habían añadido al escrutinio de Montijo el de Barbaño, si se reconoce que esto altera grave y decisivamente la voluntad del electorado, porque el salto de un concejal del PP al PSOE cambia el resultado final, si es evidente que lo esencial, que es la decisión suprema del electorado, no tiene objeción alguna ¿puede el TSJEx basarse en lo secundario para alterar la determinación democrática del electorado?

Yo creo que todo lo que dice el TSJEx es verdad, que se han incumplido los plazos, que se ha acudido a lugares erroneos, que no se ha pedido lo que procedia y hasta es posible que en el recurso hubiera un borrón, errores ortográficos, que el papel no fuera el correcto y que en el recurso había y expresiones poco certeras, pero ¿fue o no fue impecable la elección del pueblo de Montijo? Que me perdonen sus altas señorias pero a un lego como yo no le entra en la cabeza que al final un juez tenga la última palabra en democracia y que lo que ha decidio un pueblo, limpiamente y con todo rigor, quede aparcado porque un tribunal no sea capaz de valorar esta evidencia suprema y se ampare en los purismos procedimentales para darle la vuelta a la tortilla.

¿Tienen los montijanos que aceptar una decisión, muy lejos de las urnas, que va diametralmente en contra de lo que ellos han elegido? ¿Está democráticamente legitimado un alcalde que sale investido por semejante procedimiento? ¿Podemos cuestionar la coronación del Rey porque no llevaba calcetines negros? Perdonen, pero yo no me río.

domingo, 17 de junio de 2007

Vendedores y vendidos


Nada hay a la derecha del Partido Popular, nada hay a la izquierda del PSOE y nada hay entre el PSOE y el PP, que se reparten al alimón el espacio del centro. Mal asunto porque a la derecha del PP y a la izquierda del PSOE existe un electorado que exige su espacio y que a falta del mismo se decantan por “el mal menor”, que es votar lo más cercano. En España existe una izquierda comunista que se encuentra permanentemente vagando por el espacio electoral, sin encontrar un cobijo que la satisfaga, porque si finalmente el comunismo sirve para acabar permanentemente en la oreja del PSOE, para eso es mejor ir directamente a la oreja, sin intermediarios.

Izquierda Unida lleva mucho tiempo comportándose como una filial camuflada del PSOE y así es imposible que pueda ofertar parada y fonda a un electorado que desea una izquierda diferente, más imaginativa, más utópica, más rebelde, menos acomplejada y menos institucionalizada. Mientras mantenga IU el careto de Llamazares, con su apresurado entreguismo y relamiéndose de gusto por su proximidad al poder, toda la izquierda se refugiará en lo que Alfonso Guerra bautizó como “la casa común”, porque para ese viaje a parte alguna no se necesita alforja alguna.

¿Cómo se entiende que después de haber hecho una campaña aparentemente distinta y distante del PSOE, mostrándose “antitérmica”, “antirrefinería”, “antisistema” “antiretiro del presidente”, “antiave”, antiautovía y “antitodo”, al día siguiente se olviden todos los antis para acabar repartiéndose el poder, haciendo dejación de todos los “antis” e incluso amenazando con penas de expulsión a los que se resisten a sentarse a la mesa, a las pitanzas y a las tragaderas con los socialistas? El la pasada legislatura el único que se mostró comunista, distinto y distante, en la Asamblea de Extremadura fue Cristobal Guerrero, al que ahora quieren expulsar… ¿por comunista?

Con un Madrazo columpiándose plácidamente en el Gobierno Vasco y bendiciendo con sus patochadas las políticas del PNV, que está a la derecha de cualquier derecha, cómo se puede transmitir la sensación de que IU está por encima de las mamandurrias circunstanciales? ¿Dónde está la diferencia entre el comunista Llamazares y el ex comunista Pérez Garrido, ahora portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados? La diferencia más visible es que el último se muestra menos pesoista, menos sistema y menos zapatista que Llamazares.

Ahora, con la constitución de los ayuntamientos, se ha vuelto a reeditar la estrategia del entreguismo al PSOE, con el sofisma de que se hace “para que no llegue la derecha al poder”, pero ¿en qué quedamos? ¿No habían repetido durante toda la campaña electoral que el PSOE es la derecha, que ha hecho políticas de derecha y que tiene el mismo comportamiento que la derecha?

En fin, que aunque lo parezca no me alegro del bipartidismo que se está imponiendo, no me alegro de que haya desaparecido un centro equidistante y no me alegro de que IU, la gran promesa de Julio Anguita, ande dando palos de ciego y entregándose de forma efectiva a las políticas que en campaña electoral detecta. ¡Alguien debería comprarles una brújula!

jueves, 7 de junio de 2007

Elecciones y refinería


Creo que Carlos Floriano, la noche electoral y pese a lo azaroso del momento, supo sintetizar puntualmente lo que las urnas habían determinado: “Extremadura quiere la refinería”. Después han salido voces que pretenden puntualizar aquella manifestación, porque es verdad que las elecciones eran autonómicas y municipales y no un plebiscito sobre el proyecto de la refinería, pero también es verdad que el pulso contra el proyecto de la misma ha sido durante la pasada legislatura eje importante de la oposición y ariete principal contra la Junta y contra los alcaldes asentados en la zona de influencia, fundamentalmente Villafranca de los Barros.

Partió el conflicto desde la misma sesión de investidura de Ibarra, que metió en su discurso la morcilla de una refinería, comuflándola entre tantas y tantas promesas como una más entre las realizaciones de la legislatura que comenzaba. Ibarra, como suele, se apoderaba así de algo ajeno, ya que el proyecto que anunciaba, muy de pasada, era una iniciativa privada que había llegado a la Junta como una información de cortesía de los promotores, porque por aquel entonces nada había y nada se sabía de la refinería, salvo la intención de comenzar a dar los primeros pasos para estudiar su viabilidad. Como Ibarra no está programado para la rectificación ni para la prudencia, en lugar de dar un paso hacia atrás, montó una esperpéntica manifestación a favor de la misma, que él mismo encabezó seguido de todo el elenco institucional, barnizando así el proyecto de un carácter partidista que lo perjudicaba y ponía en evidencia. La manifestación fue un fracaso que ruborizó a los más pudorosos, pero con aquella fanfarronada, Ibarra colgaba en el pecho de la refinería la diana de todos los recelos y miradas, politizándola desde el principio y levantando en torno a ella un movimiento que, como se ha visto el pasado 27 de mayo, tenía más ruido que nueces. A eso se refería Carlos Floriano cuando afirmaba que “Extremadura quiere la refinería”.

Aquella afirmación, creo que acertada, no era renuncia ni rectificación de su criterio contra el proyecto, sino la constatación de la respuesta, silenciosa pero eficaz, que el electorado había depositado en las urnas. Hay que reconocerlo, la refinería, pese al ruido mediático, manifestaciones, jornadas, conferencias, publicaciones, pegatinas, trastores, aviones y estrategias miles, no había tenido ninguna incidencia en el criterio del electorado de Extremadura y, sobre todo en la zona de influencia directa, de alguna forma había sido plebiscitada, porque la oposición a la misma, PP, IU y colectivos sociales de distinto signo, había sido castigada, mientras que se fortalecía electoralmente a los alcaldes que habían sostenido el pulso a su favor. ¿Esta evidencia no indica nada?

La plataforma antirrefinería, grave error, concluyó en propuesta electoral en dos de los municipios, Villafranca de los Barros y Los Santos de Maimona, con lo que muchos de sus seguidores huyeron del tufillo político que aquello desprendía. IU desaparecía del escenario municipal y autonómico y el PP sufrió un duro castigo perdiendo casi el 50% de su representación municipal, que pasó a manos de las plataformas. O sea que la refinería no ha reportado ninguna merma electoral al PSOE ni a sus alcaldes, mientras que los movimientos “anti” se nutrían exclusivamente de la representación que perdía el Partido Popular. ¿Estaba muy alejado de la realidad Carlos Floriano? Los hechos son incontestables
y en democracia hay que aceptar lo que dice el electorado, aunque eso no nos obligue a renunciar a nuestros criterios.

Lectura aparte merece el tercer municipio en discordia: Fuente del Maestre, donde el Partido Popular ha subido de cinco a diez concejales, mientras que IU desaparece y el PSOE retrocede considerablemente, perdiendo la mitad de su representación. ¿En Fuente del Maestre ha triunfado el movimiento antirrefinería? En Fuente del Maestre ha triunfado la gestión, la eficacia y la cercanía de su alcalde. Allí el dilema no era refinería si o refinería no y aunque el alcalde no quiere refinería, además, ofertaba un abanico de realidades que sus vecinos han sabido valorar.

¿Y en el resto de Extremadura? Creo sinceramente que en Extremadura no ha tenido ninguna incidencia ni significación electoral el proyecto de la refinería. Es más, creo que sin la refinería Izquierda Unida habría logrado el 5% que la ha erradicado de la Asamblea y que, por tanto, el PSOE en lugar de subir habría bajado, sufriendo una merma que la refinería ha evitado.

¿Extremadura quiere la refinería? Desde luego el pasado 27 de mayo pudo evitarla y además de no hacerlo, fortaleció a los que la propugnan. Que cada uno saque sus conclusiones. Estas, posiblemente confundidas, son sólo las mías.

martes, 5 de junio de 2007

Cuando ruge la marabunta


Charlton Heston dio vida a un rico hacendado sudamericano, que se casó por poderes con una desconocida opuesta a él en todo. Las desavenencias en el matrimonio de conveniencia llevaba camino de la tragedia, pero la invasión de millones de hormigas que amenazaban con devastarlo todo, puso en ellos un punto de entendimiento, aparcando temporalmente las diferencias…

He recordado esta película durante la pasada campaña electoral porque en la misma se han visto las enormes diferencias conceptuales que existen entre el PSOE y parte de la militancia del PP. Dentro de los dos partidos existen “desmoquetados” que andan crujiendo los dientes por lo injusto de su situación, porque en política nadie acepta que se le aparte con una sonrisa y nadie entona el “fue bonito mientras duró”. Todo el que ha pisado moqueta se queda aferrado a ella porque, ya se sabe, “fuera hace mucho frío”. Pero el caso es que “cuando ruge la marabunta” y se vislumbra peligro inminente, en el PSOE saben aparcar las diferencias, porque el peligro está fuera, mientras que en el PP no faltan caines y francotiradores de sus propias filas, encargados de ensanchar las diferencias y ayudando a la marabunta en su avance devastador. Es una especie diabólica de “mientras peor, mejor” que sintetizó muy bien Pío Cabanillas; “Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros”.

La retirada de Ibarra disparó las alarmas en el PSOE porque la nueva situación tras el “ibarrismo” no estaba controlada y ante temor de que el fuego arrasara la heredad, todos fueron a por mangueras y extintores, aparcando las diferencias hasta que pasara el peligro. Puede decirse que el rugido de la marabunta los unió, porque vieron con claridad que el mayor peligro eran las hormigas que avanzaban hacia ellos ¿Y en el PP? En el PP ha subido mucho “el espíritu de la colmena”, pero menos, porque persisten los individualismos y sufre en sus filas un cainismo tan zafio como trasnochado. Tiene un electorado fiel y una militancia ejerciente en la mayoría de sus afiliados, pero aunque sobren dedos en una mano para contarlos, subsisten los agazapados dispuestos a saltar, cuchillo en mano, para producir más sangría y ensanchar la herida.

Se sabe que son siempre los mismos y se sabe que van a aullar a la luna en periodos muy concretos, pero eso no evita que, aunque se repitan, repitan el daño que hacen, porque anclados en odios sarracenos y ambiciones de borgias, son incapaces de aparcar las diferencias en favor del colectivo. Un colectivo del que, paradogicamente, se sienten parte importante. Un colectivo que está al margen de intrigas, rencillas y duelos al amanecer y que lo que quiere es que su partido, el PP, avance, llegue y pueda gobernar.

El resultado más evidente es que el PSOE se crece en momentos de peligro y es capaz de superar sus propios miedos, mientras que el PP va siempre lastrado por el absurdo personalismo de los que hoy no son capaces de aportar nada que no sea el exabrupto y el salivazo contra los de sus propias filas. ¿Cómo se justifica que los que dicen querer tanto al PP se empleen con tanta devoción contra el PP y sus dirigentes, sus estrategias, sus resultados…? Ya sé que la subida de Vara, 6000 votos más que Ibarra, y que la estabilidad del PP, sumando un escaño más, tiene otros análisis y puede verse desde otros prismas, pero es evidente que en el PSOE, “cuando ruge la marabunta” se unen porque no ven otro peligro que la marabunta.


También es evidente que el PP tiene minas antipersonas en su propio suelo y que zizagueando para evitarlas se pierde mucho tiempo y se hace muy penosa la travesía. ¿Hasta cuando? Hasta que aprendan que la fuerza de la abeja está en la colmena y que hay que unirse cuando ruge la marabunta.

sábado, 2 de junio de 2007

Bipartidismo galopante


En la Asamblea de Extremadura llegaron a convivir cinco fuerzas políticas, PSOE, PP, CDS, IU y regionalistas de diverso signo y condición. Era un parlamento más plural y más ajustado a las diferentes sensibilidades ideológicas que en cada legislatura ha ido mermando a favor de un bipartidismo galopante. Por primera vez, después de 29 años de andadura democrática, incluyendo la preautonomía, el electorado impone un bipartidismo puro y duro en su Asamblea, que también impera en la mayoría de los municipios extremeños. En lo concerniente a Congreso y Senado, fue así desde el principio.

Lo sorprendente en esta ocasión ha sido la desaparición de IU, pese a que creo que han hecho la mejor campaña electoral y pese a que presentaban a un candidato, Victor Casco, bien cimentado ideológicamente y de reflejos dialécticos. Las razones y consecuencias de este “desastre sin paliativos” deberán analizarlas ellos mismos, pero creo que deben retroceder mucho en el tiempo para captarlas en su justa dimensión. IU ha enarbolado, incluso más que el propio PSOE, el miedo recurrente a “¡que viene la derecha!” y, a la vista está, eso ha aglutinado el voto útil en el PSOE, que ha sabido movilizarlo de forma tan efectiva que ha sumado a su grupo los tres escaños que tenía IU, perdiendo uno propio a favor del PP.

La política dispersa y un tanto errática llevada a cabo en la anterior legislatura, con guiñós permanentes de complicidad hacia el PSOE, puede ser también una de las causas de esta pérdida de apoyos electorales, pese a la seriedad y rigor de José Antonio Jiménez y pese al desparpajo parlamentario de Cristobal Guerrero. En las actas plenarias de la Asamblea pueden encontrarse contradiciones de grueso calibre, porque en ocasiones buscaban más algún acuerdo con el PSOE, que la esencia de sus propias propuestas. Era puro sarcasmo que acusaran al PP de oportunismo por coincidir con ellos en la oposición a la refineria, al mismo tiempo que buscaban, casi a la desesperada, algún titular de coincidencia con el PSOE.

Pero al margen de criterios y diferencias puntuales, la pérdida de la representación de IU no es una buena noticia para el parlamentarismo extremeño, que pierde con ella una voz en ocasiones singular, oportuna y necesaria, como contrapunto desde la izquierda al oportunismo y pragmatismo que impone el PSOE.

El electorado extremeño parece que no quiere paliativos y se ha decantado con rotundidad por que el PSOE siga gobernando por mayoría superabsoluta, sin necesidad de acuerdo alguno, y que sea el Partido Popular el único que pueda ejercer las labores de control y oposición parlamentaria. Pues cada uno a lo suyo, pero no es una buena noticia que IU haya dejado su espacio en la Asamblea de Extremadura.

sábado, 5 de mayo de 2007

Si bebes, no conduzcas


Yo no sé si las campañas de concienciación de la Dirección General de Tráfico logran dar en la diana de su objetivo último, que es reducir el número de accidentes y víctimas, pero desde luego creo que son necesarias. A mi me han hecho reflexionar y creo que con ellas todos los conductores hemos crecido un poco. ¿El que esté libre de pecado que tire la primera piedra? No seré yo el que lo haga porque la dimensión exacta de las consecuencias del alcohol en la conducción, creo que como a todos los demás, me llegó con el tiempo y la ayuda de estos aldabonazos publicitarios de la DGT. Ahora, cuando tengo que conducir, no pruebo el alcohol y así no me complico con el cálculo de la tasa que sobrepasa lo permitido, pero reconozco que he conducido sin esas prevenciones que ahora me tomo y creo que en alguna ocasión he podido hacerlo superando la tasa que hoy dia marca la prohibición.

La carretera es un peligro constante y todos debemos poner de nuestra parte para evitar tragedias propias y ajenas. Evitar el exceso de velocidad, abrocharse el cinturón, mantener la distancia de seguridad y huir de la somnolencia tras una comida copiosa y bien regada, son mandamientos de la ley de todo buen conductor. Y esto no admite bromas ni deslices dialécticos, porque el asfalto está muy regado de sangre y de tragedias. Por eso cuando escuché a Aznar su improvidada perorata sobre el vino, mezclándolo con la condución, las prohibiciones y las campañas de la DGT, en plan libertario y autogetionario, me sonó mal y para mis adentros me acordé de aquello de “si bebes no conduzcas y si tienes que hablar tampoco”. Creo que si existiera la moviola Aznar no diría lo que dijo, ni donde lo dijo, ni como lo dijo. Aznar no es ningún locuelo estrafalario aunque ahora, a su edad, se permita la licencia de una melena que, cuanto menos, llama la atención.

¿Hay que aprovechar la ocasión y buscarle la yugular al PP por la impertinencia de Aznar? Los ex presidentes del Gobierno cuando bajan de la púrpura, tienen el impulso natural de acelerar su normalidad como ciudadanos y no pueden sustraerse al atractivo de opinar con una frivolidad de la que antes habían huido. ¿Recordamos las paridas, las chorradas, las salidas y los dislates de Felipe González después de dejar el cargo? Dan para un libro. Tal vez deberían exigirse la sobriedad hasta el final de sus días pero, por desgracia, Adolfo Suárez no hay mas que uno.

Yo creo en la eficacia colectiva de prohibir los excesos, creo en las campañas preventivas de la DGT, creo que hay gente que usan el coche como si fuera una metralleta, creo que alcohol y coche no tienen rima y creo que Aznar, en esta ocasión no estuvo, ni en la forma ni en el fondo, a la altura exigida. Amen.

viernes, 27 de abril de 2007

¿El ayer o el mañana?


Parece que hay unanimidad en la consideración de que en las próximas elecciones autonómicas se acaba el paseo triunfal del PSOE y que los dos partidos, PSOE y PP, se mueven en un tramo electoral en el que la victoria puede caer en cualquiera de las dos orillas. Se detecta euforia en el PP e incertidumbre en el PSOE porque, por primera vez en estos últimos veinticinco años, se presenta un panorama desconocido que deja el resultado muy abierto. Hasta ahora la incógnita estaba en saber si el PSOE subiría o bajaría algún escaño, pero sin cuestionar una mayoría absoluta que se daba por segura, pero el tiempo muerde incluso al acero mas templado y después de un cuarto de siglo, todas las encuestas señalan un empate técnico entre los dos partidos y pueden ser unos pocos votos los que decidan el resultado final.

¿El PSOE o el PP? ¿El ayer o el mañana? Los socialistas siguen echando la culpa de nuestra situación a “la herencia recibida”, pero parecen pasar por alto que otras comunidades, incluso peor situadas que Extremadura, han sabido aprovechar estos años y hoy nos miran desde posiciones más ventajosas. ¿Cuántos años más necesitan para desprenderse del lastre de “la herencia recibida”?. Durante todo este tiempo en Extremadura ha habido cambios sustanciales que, por visibles y evidentes, no se pueden negar, pero no hemos progresado en la medida de lo que se exigía, ni del esfuerzo solidario que se aportaba y hemos dejado pasar muchos trenes en beneficio de los que supieron apostar más por la eficacia que por el populismo y la demagogia. Hoy resulta risible echar la culpa al pasado, porque el pasado hay que contabilizarlo dentro de estos veinticinco años en los que el PSOE ha gozado de toda la confianza y de todas las oportunidades. Aunque les duela son el pasado, con todas las luces y todas las sombras, pero son el pasado. La mayoría del electorado comenzó su andadura democrática con los socialistas y tiene asimilada sus formas y sus caras con el poder, por lo que resulta paradójico que pretendan vender “nuevos tiempos” malcopiándole el eslogan a Álvarez del Manzano, el ex alcalde popular de Madrid.

No hay que renunciar a lo que se es ni a como se es y si están orgullosos de lo que han hecho ¿por qué intentan soltar el lastre del pasado para alinearse con unos nuevos tiempos que ya peinan canas? En las próximas elecciones se dan circunstancias muy novedosas, porque el cartel electoral del PSOE es distinto pero, aún así, el electorado habrá de elegir entre más de lo mismo y lo diferente, entre el ayer y el mañana, entre el pasado y el futuro. ¿Que hace cuatro años se repitió este esquema? No es cierto, porque hace cuatro años no estaba organizada una alternativa como la de hoy. De todos modos, los que se encuentren satisfechos y quieran perpetuar el viejo esquema del bla, bla, bla, pueden votar por el continuismo, que es tan legítimo como los que deseen renovación y futuro. ¿El ayer o el mañana? He ahí el dilema.

martes, 24 de abril de 2007

Más estrella que juez


Si yo tuviera el infortunio de pasar por un trance judicial y me diera de frente con la Audiencia Nacional, mi desgracia sería doble si cayera en manos del juez Garzón. La razón es que yo no confío en la equidad de este señor y creo sinceramente que sus determinaciones están supeditadas a un cúmulo de circunstancias, más mediáticas que legales. Se le define como "juez estrella" y eso ya dice bastante de él, porque los que aún seguimos creyendo en el sistema, aspiramos a un juez sensato, silencioso, ecuánime y reflexivo, al margen de divismo de los relumbrones de portada y fogonazos de la tribuna pública.

Creo que el juez Garzón no puede vivir sin el calorcillo de los focos y que su punto di mira lo tiene más en las dianas mediáticas que en la razón, primera y última, de la Justicia. No tengo ninguna confianza en un juez que está en todos los guisos, que opina de todo, que no sale de un charco y ya está metido en otro y que tiene una demostrada vocación política y mediática. Justicia y política no son términos contrapuestos, pero tampoco son complementarios y yo, no puedo evitarlo, pongo en cuarentena mental todas las determinaciones de este juez que, aunque lo sea, me parece poco fiable.

Ahora trasciende la noticia de que Garzón es el responsable directo de que Batasuna haya recuperado 48 "herriko tabernas" y yo me pregunto que a qué juega este señor.

Si los plazos han caducado el embargo porque Garzón no lo ha renovado a tiempo ¿no se le pueden pedir responsabilidades?, ¿no se puede juzgar al juez?. El Tribunal Supremo no debería quedarse al margen de una decisión que, por acción negativa u omisión positiva, devuelve a los violentos parte del patrimonio que en su día se les incautó. Las "herriko tarbernas" son, entre otras cosas, sedes encubiertas y clientelares de los violentos y fueron embargadas hace cinco años para desposeer a ETA de una sólida infraestructura política. En ellas se ha encontrado de todo y se supone que cuando los jueces tomaron la decisión de cerrarlas es porque tenían claro que en las "herriko tabernas" se desarrollaban actos delictivos, que superaban la apariencia bonachona de lugar de esparcimiento y chateo.

Ha trascendido que los jueces del Tribunal Supremo, cuando escucharon el informe del presidente de la Sala de lo Social, Joaquín Samper, se mostraron "seriamente preocupados y sorprendidos", pero no se sabe si se van a cruzar de brazos ante esta decisión, omisión o dejación de Garzón o van a obrar con arreglo a la preocupación y la sorpresa que el juez estrella les ha deparado al permitir que Batasuna recupere tan importante patrimonio. ¿Puede Garzón hacer lo que le venga en gana? Si con el trajín que se trae, se le pasan las fechas que marca la Ley para prorrogar el embargo, creo que alguna medida deben tomar los jueces del Supremo, que trascienda a la de la mera preocupación y la sorpresa.

La Ley Hipotecaria establece que las anotaciones preventivas de embargo caducan a los cuatro años, pero que son prorrogables, siempre y cuando se efectúen antes de que expire dicho plazo. Pero a Garzón se le ha pasado o ha querido que se le pase el plazo y el registrador de la propiedad se ha visto obligado, por imperativo legal, a levantar el embargo y devolver los locales a Batasuna. Esta decisión del juez responsable de prorrogar el embargo, hace que ETA y su entorno recuperen los locales que utilizaban, como estaba demostrado, para elaborar sus estrategias de extorsión y chantaje y no para que los abueletes pudieran echarse unas cartas, leer el periódico y ver la televisión. Las 48 sedes devueltas a Batasuna no ayudan liquidar un patrimonio que había sido incautado de forma cautelar. ¿Y el régimen disciplinario de los jueces? Parece que en él se recogen sanciones graves para los jueces que desatienden la tramitación de un proceso o incurren en retrasos injustificados. Pero ni Garzón, pese a sus aparentes superpoderes, puede estar en dos sitios a la vez y es notoria su dejación de ciertos sumarios mientras él se dedica a autopromocionarse, no se sabe muy bien para qué. Garzón parece prestar más atención a la dictadura que sufrieron los argentinos que a las actividades del terrorismo, que tiene encomendado en la Audiencia Nacional.

Si el embargo de las "herriko tabernas" se nos vendió en el 2002 como una medida necesaria para atajar la "visible clandestinidad" de los terroristas, el juez Garzón ponen en cuestión todo aquello, porque la devolución a Batasuna de tan importante patrimonio, cinco años después, acoge las razones que en su día esgrimieron los violentos, en la misma medida que elimina las razones del embargo.

¿Esto también facilita el "proceso de paz?. Lo que está claro que va a facilitar es que las alimañas vuelvan a sus guaridas y que cara al proceso electoral que se avecina, ya disponen de una infraestructura de la que, al menos en apariencia, carecían. Los del entorno etarra ya pueden potear en sus tabernas, mientras el juez Garzón se maquilla para una nueva sesión fotográfica. ¡Qué cosas!

sábado, 14 de abril de 2007

Otra bofetada a España


La deriva de algunas concesiones a los separatistas, con los que el Gobierno se alinea sin prudencia, recato ni pudor, suele concluir en esperpentos como el de la final del Mundialito de Futbol Benjamin, celebrado hace unos días en Portugal. La final la jugaron dos equipos españoles, Valencia y Barcelona y, como suele hacerse en competiciones internacionales, se optó por la forma tradicional de escuchar en pié y en respetuoso silencio el himno de los paises que la disputaban. Nada nuevo, salvo la grata coincidencia de que los dos equipos eran españoles y, por tanto, los dos compartían el mismo himno. En esta ocasión y al tratarse de dos competidores del mismo pais la organización del Mundialito, optó por poner una sola vez el himno nacional español, que, se suponía, afectaba por igual a los dos equipos contendientes. Es necesario resaltar que los contendientes eran niños de ocho años, niños a los que se instrumentalizó políticamente, enseñándoles desde su infancia que el himno nacional de España no les afecta y deben pernanecer al margen y sin respetarlo, ni en el fondo ni en la forma. Vamos, como si oyeran un silbido para llamar al perro.

Estaba programado que cuando los equipos finalistas y el trío arbitral saltaran al campo, comenzara la audición del himno español, con toda la grada puesta en píe, pero a los acordel del himno sólo salió el trio arbitral, seguido del equipo valencianista, porque el equipo catalán se negó a pisar el cesped mientras sonara el himno de España. ¿Es necesario recordar que se trataba de jugadores de ocho años?¿Alguien puede creer que esa decisión la tomaron los niños? ¿Pudieron entender los presentes, representantes de toda europa, que un equipo español repudie el himno de España, mientras ellos lo escuchaban en pié y en silencio? Estas cosas sólo las entendemos en España, porque los foraneos no están afectados por el virus del talante.

En medio del campo, los tres árbitros y los niños del Valencia, escucharon firmes y serios nuestro himno, mientras esperaban inútilmente que salieran sus competidores. Los organizadores creyeron que se trataba de un error y que los catalanes no habían entendido que sólo se haría una audición del himno español, común para los dos equipos, por lo que improvisaron que sonara de nuevo, para que salieran, pero los benjamines del Barcelona no salieron porque “ni reconocían ni se veían identificados con el himno que había sonado”. Permanecieron en los vestuarios y rompiendo todo el protocolo salieron cuando se oía el himno portugués, como anfitrión. ¿Se sentían más identificados con el himno portugués que con el español? Nadie entendía nada, pero la politización de la gran final sobrevolaba todo el campo, con la natural perplejidad de los que no pueden entender nada de lo ocurrido.

“El club ha recibido órdenes “de arriba” y nos hemos limitado a cumplirlas”, fue la explicación que dio el portavoz catalán. Pero después se supo que “arriba” es la Generalidad, el Gobierno catalán, presidido por Montilla, el que antes de presidente, lució palmito como ministro del Gobierno de Zapatero.

¿Quién puede explicarle a esos niños la bochornosa utilización que se ha hecho con ellos? ¿Se avisó a sus padres de que sus hijos iban a ser instrumentalizados y adoctrinados políticamente? ¿Cómo convencerlos, uno a uno o por separado, de que son españoles y de que el himno y la bandera de España es su himno y su bandera? ¿Qué ha hecho el Gobienro de España? Se sabe que nada, absolutamente nada, porque “no hay que sobredimensionar lo anécdótico”.


Caven muchas más interrogaciones y no pocas admiraciones, pero en el fondo ¿qué más da?. La indolencia nos está permeabilizando la espalda y ya no encontramos lugar para el asombro.